Saturday, 15 September 2012

Noticias y comentarios (1972)

Hrvoje Sosic

Noticias y comentarios (1972)

"Los procesos que se están desarrollando actualmente en Croacia constituyen un insulto a la conciencia de las izquierdas en Europa..." (L'Esprit, octubre 1972)
Desde el 1º de diciembre de 1971 -fecha en que Tito efectuó el golpe de Estado-, la característica más saliente de aquel país neostalinista es: depuraciones partidarias y administrativas, destituciones de diputados, jueces o fiscales; la persecución, arrestos, condenas y supresiones de órganos de información. La situación política sigue siendo sumamente intensa. Un grupo de sediciosos intentó en Bosnia -no aclarado por su origen de organización- una rebelión armada. Otro grupo de jóvenes croatas secuestró un avión sueco y liberó a sus amigos, condenados por la muerte del embajador yugoslavo Rolovic. A continuación reproducimos varias opiniones al respecto, tanto de la prensa extranjera como también de dos periodistas croatas:
Le Monde del 10/8/72:
La represión en Yugoslavia
Más de 280 condenas han sido pronunciadas en Croacia por motivos políticos
"Sigue en Zagreb el proceso contra cuatro ex dirigentes estudiantiles croatas. Ivan Cicak, ex vicerrector estudiantil de la Universidad de Zagreb, juzgado por "subversión nacional", rehusó contestar el lunes 7 de agosto al interrogatorio y se declaró inocente en lo que concierne a la huelga de los estudiantes que tuvo efecto en noviembre último.
Sobre la represión y los procesos que siguieron a la destitución en diciembre de varios dirigentes de Croacia, un grupo de intelectuales croatas salidos de Yugoslavia recientemente, nos ha dirigido la siguiente carta:
"La razones principales de ese silencioso golpe de Estado son principalmente de tres órdenes. En primer lugar, hubo un conflicto ideológico -con bastantes implicaciones de orden político- que subyacía desde enero de 1970. Después del alejamiento del stalinista Milos Zanko, vicepresidente de la asamblea federal y miembro del comité central del partido (comunista) croata, se produjo un vasto movimiento de liberalización y de participación de las masas en la vida política. Con el nombre de "mas-pok" -movimiento socialista de masas- los dirigentes políticos de Croacia, y principalmente Miko Tripalo y Savka Dabcevic-Kucar, abrieron un importante capítulo en la historia del socialismo contemporáneo. Sabiendo, según el ejemplo de Checoslovaquia y su propia experiencia, que la reconquista de la personalidad nacional no se puede disociar de la lucha de clases, los dirigentes croatas pregonaron una política de diálogo y de alianza popular en el marco de una descentralización avanzada.
A este intento de afirmación de su genuinidad cultural, política, económica y social se opusieron todas las corrientes contrarias por las que optó también Tito. En consonancia con la formación que Tito recibió en Moscú de 1930 a 1936, por primera vez se opuso abiertamente a los dirigentes de Croacia, afirmando que el partido no tiene ninguna necesidad del apoyo masivo de la población y que fuera del partido 'no hay salvación alguna'.
"El segundo aspecto del conflicto reside en la contradicción entre la tendencia a la autogestión, encarnada en los dirigentes croatas, y la tendencia a mantener el status quo conservador y unitarista, contrario a la descentralización económica. Esta última tendencia es sostenida sobre todo en Serbia, por la burocracia federal, por los bancos y por las empresas del comercio exterior, por el ejército y la policía política.
La presión de los dos grandes
El tercer factor del conflicto fue la presión exterior soviética y norteamericana, provocada principalmente por el carácter alarmista de la prensa de Belgrado y de los representantes diplomáticos yugoslavos, proveniente en su gran mayoría de la vieja escuela conservadora. El sentimiento de "inquietud" originado en Moscú, correspondía, una vez más al de Washington.
Teniendo que arbitrar entre esos dos grupos opuestos, Tito se inclinó por los "duros" y los "ultras" sabiendo que sin ellos -y eso quiere decir sin el ejército y sin la policía política (donde los servios son gran mayoría)- no podría mantenerse en el poder, y no obstante que Croacia y sus dirigentes le fueron siempre fieles. Sólo dos meses antes, en septiembre de 1971, tras un largo viaje por Croacia, había afirmado que "el nacionalismo" croata era una mera invención y que la adhesión popular de Croacia al socialismo era total.
Precisamente, por esta razón, sus acusaciones de "fraccionismo" y de "nacionalismo" contra los dirigentes croatas y la injerencia brutal del poder central en los asuntos croatas, conforme al principio de la "soberanía limitada", fueron amargamente recibidas por la población croata que "durante la primavera croata", por primera vez después de la guerra, se alineó en forma masiva junto a sus dirigentes.

Ver http://www.studiacroatica.org/revistas/046/04610.htm

El Dr. Aurelio Tanodi, primer croata académico argentino


El Dr. Aurelio Tanodi, primer croata académico argentino

Discurso del Prof. Carlos S. A. Segreti
El día 10 de octubre de 1970, en una sesión solemne de la Academia Nacional de la Historia (Argentina) fue incorporado como nuevo Académico Correspondiente en Córdoba, el ex profesor croata de historia, Dr. Zlatko (Aurelio) Tanodi. El Dr. Tanodi, por razones de la ocupación de su patria Croacia por las tropas servias y comunistas yugoeslavas, llegó a la República Argentina en 1948, donde empezó como un obrero manual en los suburbios de la Capital Argentina. Talentoso, con una voluntad férrea y decisión inquebrantable, superó todos los inconvenientes, lo que le fue reconocido y coronado con el máximo galardón a que puede aspirar un especialista en el campo de su interés científico.
En el grabado, publicado en La Prensa, el presidente de la Academia, el doctor Ricardo Caillet-Bois entrega al nuevo Académico el Diploma y la Medalla correspondientes. Luego pronunció su discurso de recepción el Académico Carlos S. A. Segreti y que más abajo reproducimos íntegramente. A continuación el Dr. Tanodi leyó su Conferencia de incorporación que versó sobre: Paleografía, archivística y los estudios históricos en la Argentina.
En una atmósfera de cordialidad, felicitaciones y aplausos, el presidente Caillet-Bois concluyó la sesión. Nuestra revista se adhiere a los que felicitaron y saben apreciar el trabajo científico del Dr. Tanodi.
El discurso del Dr. Segreti:
"Señor Presidente de la Academia Nacional de la Historia; Señores académicos;
Señoras y señores:
"Explicar el ayer y hacer inteligible el presente constituye la suprema finalidad de la Historia. Nunca como hoy -y creo no equivocarme en la aseveración- se experimenta tanta apetencia por los libros de Historia. Este requerimiento resulta grato, sumamente plausible, para quienes por vocación se dedican al metier de historiar; pero debo confesar que, por lo menos para quien habla, también importa un peligro porque ese requerimiento -que algunas veces se me ocurre que asume las características de apetencia voraz indiscriminada- rebasa la capacidad de producción de los historiadores. El lugar de la obra de estos es ocupado, entonces, por una literatura seudo histórica que resulta necesariamente perjudicial por el sentido, valor y alcances con que se escribe.
La Historia, como toda ciencia, como saber sistematizado que es, requiere estudio, reflexión serena y exposición coherente. Ya no es posible "imaginar" la Historia y, mucho menos, transmitir la imagen desfigurada en un relato cargado de pura adjetivación y en la mayoría de los casos con una absurda adjetivación peyorativa. Primero, porque la Historia es producto del esfuerzo intelectual -tan reposado como árido muchas veces- y, segundo, porque como todo saber científico es sustantivo. Por lo demás, todos sabemos que otro es el papel de la imaginación en la ciencia. De allí que siga siendo acertadísima -en nuestro conocimiento- aquella afirmación de un célebre manual de Introducción a los Estudios Históricos: "Pas de documents, pas d'Histoire"; cierto es, también, que no toda la Historia está en el documento, pero no cabe duda de que sin éste aquélla no es posible.
El documento es, bien lo sabemos, la materia prima de la elaboración histórica. Este imprescindible elemento siempre ofreció al historiador aspectos varios y problemas diversos; aspectos y problemas que, desde hace años, han adquirido total independencia y que son materia -constituyen el objeto- de distintas disciplinas aunque todas muy unidas entre sí como, a su vez, demás está decirlo, se encuentran relacionadas con la Historia. Disciplinas en las que la palabra del historiador no deja de ser escuchada con provecho, por obvias razones, de la misma manera que no puede rechazar éste las enseñanzas que ellas le ofrecen.
El historiador es, entonces, debe ser, un agradecido deudor del diplomatista, del paleógrafo, del archivero. Bien se sabe que, sin la colaboración de éstos, la investigación de aquél se demora o alcanza inferencias equivocadas o llega a una vía muerta cuando no se torna imposible desde el comienzo. Precisamente el doctor Aurelio Tanodi, nuestro recipiendario de hoy, es un destacadísimo especialista en esas disciplinas.
El doctor Aurelio Tanodi tiene una estricta formación histórica. Estudió la especialidad en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Zagreb egresando como diplomado en Historia Universal y cuyo doctorado obtuvo en 1944. Rápidamente se encausa hacia el estudio de la Paleografía y de la Diplomática, disciplinas para cuyo dictado se le designa en la Facultad donde egresa. Paralelamente ha adquirido experiencia en materia archivística en el Archivo Nacional Croata, en Zagreb.
Completa su formación intelectual en la Universidad de Graz donde cursa Introducción al Derecho y Paleografía. Después, en el Archivo Secreto Vaticano, estudia Archivología así como Bibliotecología en la Biblioteca Apostólica Romana al mismo tiempo que se desempeña como bibliotecario en la Universidad Antonianum, de Roma, donde cataloga libros en lenguas eslavas y realiza investigaciones en Historia Medieval. Tal la culminación del periplo de su formación europea.
Con aquel bagaje intelectual y con aquella experiencia acumulada llega a la Argentina -país que quiere como al suyo de origen y del que es y se siente ciudadano- donde habrá de convertirse, diría natural y necesariamente, en el especialista que todos valoran y respetan. Porque el doctor Tanodi es, desde este año -y lo digo anticipando su ubicación en esta pálida semblanza cronológica que trazo de su vida intelectual- Doctor Honoris Causa en Paleografía y Archivología del Archivo del Estado, de Roma, merecida distinción que lo singulariza como uno de los cinco archiveros que hasta ahora existe en el mundo con ese grado.
Nuestro Académico Correspondiente inicia su etapa argentina como secretario del Instituto Superior de Estudios Patagónicos; cargo que desempeña en 1949 y 1953. En este último año -1953- inicia su carrera como indiscutido profesor en la Universidad Nacional de Córdoba. En efecto, la Facultad de Filosofía y Humanidades le designa profesor de Paleografía y Diplomática y, poco después, obtiene la cátedra de Edad Media. Quienes hayan tenido que enfrentarse con documentos de los siglos XIII, XIV, XV, XVI o primera mitad del XVII saben lo que cuesta descifrarlos. Más de una vez he sido mudo testigo, en algún examen de nuestra Facultad, de la naturalidad con que sus alumnos los leen de corrido. Además, para el doctor Tanodi, ya no es privilegio tener destacados discípulos. Y esta tarea no es fácil, sobre todo si pensamos en la recompensa material que posibilita la especialidad en esta ya complicada Argentina que todos vivimos hace bastante tiempo.
Pienso que la iniciativa más fecunda del doctor Tanodi es la Escuela de Archiveros de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Desde 1959, año de la creación, es su colaborador más eficaz, su sostenedor más entusiasta y dinámico y, por cierto, su necesario director. Todo explica que la 0.E.A. haya elegido a "su" Escuela como centro multinacional para capacitación profesional de archiveros americanos.
A esta altura parecería obvio -así se me ocurre- decir que el doctor Tanodi es requerido desde el extranjero para dictar cursos y conferencias en distintas universidades y centros de saber o que ha intervenido en congresos nacionales e internacionales. Hace muy poco tiempo ha regresado de Alemania Occidental y recientemente de Estados Unidos de Norteamérica donde, estoy seguro, ha dejado más saber y experiencia que los traídos. Quizá una prueba más que Tanodi es ya un argentino cabal...
A su iniciativa se deben las celebradas I, II y III Jornadas de Archiveros de Argentina; las dos primeras realizadas en Córdoba y las terceras en Buenos Aires.
Esta indiscutida competencia de nuestro recipiendario ha hecho que, por derecho propio, integre el Consejo Internacional de Archivos, con sede en París; y sea miembro de la redacción de la revista Archivum, que se edita en esa ciudad con los auspicios de la UNESCO; miembro del Comité de Archivos del Instituto Panamericano de Geografía e Historia; miembro de la Sociedad de Archivistas Americanos, con sede en Washington; miembro del Instituto Histórico Croata, de Roma; miembro honorario de la Asociación Venezolana de Archiveros y miembro de la Asociación Peruana de Archiveros.
Sólo en tropel y con memoria bastante flaca puedo citar algunas de las investigaciones concretadas en artículos, folletos y libros: Repartimiento de indios del año 1582; Notas diplomáticas sobre el repartimiento de indios del año 1582; Ediciones de documentos históricos; Reales cédulas y provisiones; Comienzos de la función notarial en Córdoba; Las transcripciones de las ruinas de Cayastá; Libro de mercedes de tierra de Córdoba, 1573 a 1600; El concepto de archivología; Reuniones archivísticas; Nomenclatura indígena de un manuscrito del año 1691; El archivo histórico de Córdoba: problemas y soluciones; Interpretación paleográfica de nombres indígenas; Organización archivística en los Estados Unidos;... y la producción sigue sin adocenarse.
Tres de sus obras, a mi entender, merecen especialísima mención. Quien quiera realizar hoy una investigación en los archivos cordobeses no podrá prescindir de su más que utilísima Guía de los archivos de Córdoba, Córdoba 1968. Quien desee iniciarse en el estudio de la archivología americana o avanzar en los problemas que ella presenta le será imposible pasar por alto a su Manual de archivología hispanoamericana: teoría y principios, Córdoba 1961.
No creo que nadie pueda negar que la historia económica goza en la actualidad de especial preferencia. La edición de corpus documentales se hizo siempre atendiendo a otros aspectos no menos esenciales para la comprensión del fenómeno histórico. En materia de edición de documentos que hacen exclusivamente a la historia económica, el doctor Tanodi acaba de probar al historiador -y lo ha hecho maravillosamente bien- que la misma puede hacerse de una manera compendiada o reducida sin que la investigación resulte perturbada; pero, al mismo tiempo, les ha demostrado a los administradores de las finanzas que ella puede hacerse en forma "económica", problema éste nada baladí en materia de ediciones documentales.
Sólo los que están alejados -en razón de la distancia- de los grandes centros de documentación histórica pueden valorar debidamente el esfuerzo que acaba de coronar con todo éxito en la obra Documentos de la Real Hacienda de Puerto Rico, Volumen I, 1510-1519, editado por el Centro de Investigaciones de la Universidad de Puerto Rico e impreso impecablemente en Buenos Aires en 1971.
Es el doctor Tanodi un investigador de ley; son atributos suyos, pues, la callada concentración en el estudio; el trabajo metódico y paciente; pero además la condición de maestro. Características que combina con una profunda calidad humana, con un sincero don de señorío y con una férrea voluntad de servicio hacia todo aquél que se le acerque.
La prudencia señala que ha vencido mi tiempo para poder escuchar al nuevo Académico Correspondiente por Córdoba quien habrá de referirse a Paleografía, archivística y los estudios históricos en la Argentina. Debo concluir pues y lo haré diciéndole -y aquí se me ha de excusar la licencia que me tomo, pero el esfuerzo por el disimulo de una amistad también tiene su punto final-: amigo Tanodi -mi gran amigo Aurelio- experimento una gran satisfacción al darle la más afectuosa y cordial bienvenida en nombre de la Academia Nacional de la Historia.

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Editorial:  Eudeba
Edición: 1 - 2012
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Idioma:
Espa
Estado: Disponible
Precio: $140,00
Catálogo: Quimica
Presentación: Rustica

Friday, 14 September 2012

Los escritores croatas de religión musulmana


Los escritores croatas de religión musulmana

Ferid Karihman
Cuatro siglos desde la "Canción Croata" de Mehmed hasta "Derviche y la muerte" de Selimovic
(Elementos de la civilización islámica en la cultura nacional croata)
Pues la resonancia del idioma croata
Es capaz de conjugar,
Es capaz de aunar,
Oriente y Occidente, la canción y la mente.
(Safvet-beg Basagic)
La diversidad de las culturas nacionales se origina en los sucesos históricos y sus secuelas, que marcan y confieren la impronta particular a los procesos culturales de distintas naciones. Así también la cultura nacional croata, formada a lo largo de más de un milenio de creatividad croata y del elemento no croata en Croacia, constituye el acervo global de nuestros valores espirituales y materiales. Pero lo que da a la cultura croata un carácter específico y la diferencia de las demás culturas nacionales son los procesos y los acontecimientos históricos en una zona fronteriza. Toynbee en su investigación y clasificación de las civilizaciones, situó con acierto y sin dudar a los croatas en la cultura occidental, percibiendo a la vez su rol fronterizo en el área suroriental de esa civilización, área que luego será el escenario de luchas y conflictos de tres civilizaciones: la occidental, la islámica y la ortodoxo-oriental.
El proceso de la cultura nacional croata se desarrolla casi exclusivamente dentro de la cultura occidental hasta la penetración de los osmanlíes. Desde entonces, elementos de la cultura islámica y en parte ortodoxo-oriental se hacen sentir en el occidente croata. Luego, mientras el islamismo universal es profesado por una importante porción de la población croata, la ortodoxia penetra generalmente en virtud de las migraciones. La simbiosis posterior y los injertos de los nuevos bienes culturales en el ámbito occidentalizado croata aportan nuevos ingredientes en la cultura nacional croata, configurándola como un fenómeno culturológico excepcional, para orientarse finalmente, bajo el impacto del nacionalismo moderno y la occidentalización contemporánea, hacia una nueva fase de su desarrollo. Pese a la poderosa atracción y gran complejidad de esos fenómenos históricos, verdadero deleite para los historiadores, sociólogos y etnólogos, la ciencia todavía no esclareció varias esferas de la cultura nacional croata.
Todavía hay muchos eruditos que pasan por alto sus componentes islámicos o no les atribuyen la importancia que tienen por triviales motivos de politiquería y partidismo político. Eso se nota especialmente en el actual tratamiento absurdo del proceso cultural en la República popular de Bosnia y Herzegovina que las autoridades (igual que en la época del Imperio Austrohúngaro) se esfuerzan por separar y aislar de la vida cultural en la República Socialista de Croacia (no obstante el lema de "fraternidad y unidad"), mientras por otra parte los centralistas yugoeslavos y los granservios tratan de atemorizar a los creadores y propulsores de la cultura tanto en Zagreb como en Sarajevo, tildándolos de chovinistas, con el propósito de impedir la fraternidad y la unidad de Croacia con su provincia de Bosnia-Herzegovina

Bruno Busic: Víctimas de guerra


Víctimas de guerra

Bruno Busic
Ante Bruno Bušić (6 octubre 1939 - 16 octubre 1978), escritor croata y crítico de Yugoslavia. Fue asesinado por el servicio secreto yugoslavo UDBA.
Después de mencionar el motivo de su artículo y de algunas observaciones generales sobre la historia (ideas de Hegel y Ortega y Gasset) el autor dice textualmente: "Es nuestro deber pronunciarnos públicamente, con argumentos en mano y sin pasión, sin patética alguna y con gran tranquilidad, lo que a menudo resulta difícil evitar, sobre las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, especialmente sobre aquellas habidas en la República Socialista Federal de Yugoslavia y en la R. S. de Croacia".
Según el libro "Bilanz des Zweiten Weltkriges" - Balance de la Segunda Guerra Mundial (Oldenburg-Hamburg 1953, pág. 445) el número de las víctimas de los países europeos en la II Guerra Mundial es el siguiente:

Estado
Militares
Civiles
Total
Bélgica
12.000
76.000
88.000
Bulgaria
10.000
10.000
20.000
Dinamarca
400
1. 000
1.400
Finlandia
82.000
2.000
84.000
Francia
250.000
350.000
600.000
Grecia
20.000
140.000
160.000
Gran Bretaña
326.000
62.000
388.000
Italia
330.000
80.000
410.000
Yugoslavia
300.000
1,400.000
1,700.000
Luxemburgo
4.000
1.000
5.000
Austria
230.000
104.000
334.000
Holanda
6.000
4.000
10.000
Noruega
12.000
198.000
210.000
Polonia
100.000
4,200.000
4,300.000
Rumania
200.000
260.000
460.000
Checoslovaquia
150.000
215.000
365.000
Hungría
140.000
280.000
420.000

De acuerdo con los datos del mismo trabajo, las víctimas alemanas fueron: 3.500.000 militares; 3,000.000 civiles y 300 000 por causas varias. Rusia Soviética: 13.600.000 militares, mientras el número total de víctimas asciende a 20.000.000 de muertos.
Hay que advertir desde ya que la estimación del número de las víctimas en los países donde no hubo censos de las mismas, es muy variable. Entre esos países hasta hace poco, estaba también Yugoslavia. Así se desató una polémica en la Revista de Estadística (1952) sobre las pérdidas demográficas generales y directas de guerra en Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial. Para esclarecer a los no entendidos qué es lo que debe entenderse bajo pérdidas demográficas, citaremos a Ivo Lah, uno de los que participaron en dicha polémica. Estas son sus palabras: "Bajo la pérdida demográfica a causa de la guerra entendemos la diferencia entre el número de habitantes que tendríamos dentro de un determinado territorio y en una determinada fecha, si no hubiera habido guerra, y el número que tenemos realmente en esa determinada fecha. Efectuado el censo y determinado el número de habitantes de una u otra manera, el número de pérdidas depende de lo que se estime cuál sería el número de habitantes si no se hubiera producido la guerra" (Pérdidas demográficas reales de Yugoslavia en la II Guerra Mundial, en Revista de estadística, Belgrado, año II/52, Nros. 2-3, pág. 32). Siendo los métodos de estimación de habitantes entre sí diferentes, resultan también a menudo contrarias las estadísticas de las pérdidas demográficas y directas de la guerra, lo que se puede considerar como lógico. Así, por ejemplo, Dolfe Vogelnik, aplicando el método analítico, llevó al número de 2,840.000 la pérdida demográfica de Yugoslavia en la II Guerra Mundial. 

Wednesday, 12 September 2012

Homenaje al Mtro. LJERKO SPILLER . Miércoles 19 de septiembre


Homenaje al Mtro. LJERKO SPILLER

http://www.mozarteumargentino.org/mediodia19sep12.html

Temporada 2012 - Teatro Gran Rex, Av. Corrientes 857 a las 13:00 hs
Una vez comenzado el concierto no se podrá entrar a la sala

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Miércoles 19 de septiembre

Homenaje al Mtro. LJERKO SPILLER

Coordinación artística: Haydée Seibert y Andrés Spiller

PROGRAMA

WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)
Cuarteto para oboe, violín, viola y violonchelo KV. 370
Allegro
Adagio
Rondeau: Allegro

Intérpretes
Andrés Spiller, oboe
Antonio Spiller, violín
Gustavo Massun, viola
Diego Sánchez, violonchelo

Quinteto para cuerdas en Sol menor KV. 516
Allegro
Menuetto: Allegretto
Adagio ma non troppo
Adagio - Allegro

Intérpretes: Cuarteto de Cuerdas Buenos Aires
Haydée Seibert, violín
Grace Medina, violín
Marcela Magin, viola
Edgardo Zollhofer, violonchelo
Roberto Calomarde, viola invitada

Divertimento para orquesta de cuerdas en Re mayor KV. 136
Allegro
Andante
Presto

Intérpretes: Orquesta “Homenaje al Mtro. Ljerko Spiller”
Director: Andrés Spiller

LJERKO SPILLER

Violinista y director de orquesta croata-argentino nacido en Crikvenica el 21 de julio de 1908, realizó estudios con maestros de la talla de Vaclav Huml en la Academia  de Música de Zagreb y con Jaques Thibaud, Georges Enescu y Diran Alexanian en L’École Normale de Musique de Paris. Obtuvo los diplomas de la Academia de Música de Zagreb (1927), el "Diplome D’Execution"  y la "Licence de Concert" en la Ecole Normale de Musique de Paris en los años 1928 y 1930 respectivamente. Fue Profesor de violín en esta última institución entre los años 1930 a 1935, desempeñándose paralelamente como concertino en la orquesta de cámara dirigida por Alfred Cortot. En 1935 viaja a Argentina, conoce a Juan José Castro y lo designan concertino de la Orquesta Sinfónica de Radio el Mundo. Unos años después crea la Orquesta de Cámara Ljerko Spiller y funda las orquestas de la Asociación Amigos de la Música, Femenina de Radio el Mundo y de Jóvenes del Collegium Musicum. A la par, una de sus principales actividades pedagógicas fue la que desarrolló a lo largo de toda su vida como profesor particular de su instrumento, formando a violinistas y violistas como Alberto y Oscar Lysy, Ana y Nicolás Chumachenco, Tomás Tichauer, Brunilda Gianneo, Haydée Seibert, Fernando Hasaj, Marcela Magin, Luis Roggero, Antonio Spiller, León Spierer y Roberto Rutkauskas, entre muchos otros que se destacaron en el país y en el Exterior. Innumerables músicos argentinos, ejecutantes de casi todos los instrumentos se formaron con él en sus clases de música de cámara, dictadas en distintas instituciones como el Collegium Musicum de Buenos Aires, el Camping Musical de Bariloche y la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, institución donde fue nombrado Profesor Emérito Extraordinario. Fue Director Titular de la Orquesta Juvenil de Radio Nacional y mentor de su cuarteto de cuerdas. Estrenó en Argentina innumerables obras de autores argentinos y extranjeros y hasta los 97 años de edad dictó cursos en el Instituto Nacional Superior de Artes de General Roca, en la Provincia de Río Negro y en Altensteig, Alemania. Se desempeñó asimismo como miembro de los jurados de los concursos internacionales de violín de Ginebra en 1980, de Zagreb entre 1977 y 2005 y Mozarteum de Salzburgo, en diversas oportunidades. Entre sus publicaciones se destacan: "El pequeño violinista" publicado en 1943 y que alcanzó las seis  ediciones, "Iniciación al violín en grupos" del año 1980, así como diversas críticas y artículos en "Le Monde Musical" y "Le Courrier de Musique" de París entre los años 1932 y 1935. Ese mismo año de 1935 fue laureado con el quinto puesto en el Concurso Internacional de Violín Henryk Wieniawski realizado en Varsovia. Entre otras distinciones que recibiera en virtud de su incesante y destacada labor cabe mencionar el Premio de la Asociación de Críticos Musicales al Mejor Pedagogo en 1992, el Diploma de Honor del Consejo Interamericano de Música (CIDEM), el premio del Fondo Nacional de las Artes a la Trayectoria Artística edición 2004 y el Premio Cultura Nación, otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación en el año 2007. En 1989 recibió el []Premio Konex de Brillante como personalidad más importante de la Historia de la Música Clásica Argentina. Presidente del Gran Jurado de los Premios Konex en 1999, recibió una condecoración del Presidente de la República de Croacia y en 2001 fue designado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires

COMENTARIOS AL PROGRAMA

A los veinticinco años de edad, un Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) hastiado por la carencia de reconocimiento y de desafíos musicales que le prodigaba su Salzburgo natal, desde su puesto al servicio del Arzobispo Colloredo, persistía en hallar nuevos horizontes profesionales. La meta era alcanzar un cargo oficial en la capital del Imperio Habsburgo, mas en ese camino hacia Viena, la corte de Munich apareció como un atractivo estadio, desde el cual aumentar su fama como compositor. En ese momento crucial de su vida, había recibido el encargo del Príncipe Elector Karl Theodor, de crear una ópera seria para la temporada de carnaval. Durante su estancia en la capital bávara durante ese invierno de 1780-81 y mientras escribía Idomeneo, Mozart se reencontró con Friedrich Ramm, un virtuoso oboísta con quien trabara amistad dos años antes en Mannheim y quien ahora se hallaba al servicio de la Corte del Príncipe Elector. Fue así como surgió la idea de componer una obra tan original como el Cuarteto para oboe, violín, viola y violonchelo en Fa mayor, inspirada en las dotes técnicas y expresivas del intérprete alemán. El compositor trazó entonces una obra en tres movimientos a través de los cuales no sólo destaca la escritura para este instrumento de la familia de las maderas, sino también la comprometida parte destinada a las cuerdas, consiguiendo un grácil y magnífico equilibrio en la edificación del diálogo entre los cuatro instrumentos. Un clásico Allegro de forma sonata, durante el cual el oboe presenta el primero de los temas mientras el violín hace lo propio con el segundo de los mismos, da inicio a esta obra de cámara. Delicada e intensamente, a través de sutiles mas decisivas modulaciones, transcurre el breve segundo movimiento. Este Adagio, escrito en Re menor, tonalidad relativa de la principal, se plantea así como el espacio para el despliegue de las aptitudes expresivas de los instrumentos involucrados. Un ligero rondeau concluye esta obra estrenada por Ramm y otros miembros del Teatro de la Corte en algún exquisito salón muniqués poco antes de que Mozart se instalara definitivamente en Viena.

Los seis años transcurridos desde su llegada a la capital imperial habían sido a un tiempo arduos y victoriosos, plenos de entusiasmos y desengaños, pero signados constantemente por la persistente, febril y genial producción del brillante compositor. Era 1787, año de la composición y estreno de Don Giovanni, durante el cual se inició el precipitado declive de su popularidad y por sobre todo el mismo año en que falleció el ser más influyente en su vida personal y profesional: su padre. El 16 de mayo, tan solo doce días antes de la desaparición de su progenitor, Mozart culminó la composición del Quinteto para cuerdas en Sol menor K. 516, cuarta de sus seis creaciones destinadas a esta formación integrada por dos violines, dos violas y un violonchelo. Obra de carácter reflexivo y hondura expresiva, es la única de sus composiciones para quinteto de cuerdas en esta tonalidad que el siguiente año enmarcaría con las mismas características a la Sinfonía nº 40. El primer movimiento inicia un discurso de forma sonata con un dinámico, primer tema de gestualidad anhelante. Mozart escribe un segundo tema que no ceja en lo que hace a lograr un efecto de movilidad sostenida y que parece intentar alcanzar el modo mayor, tan solo para volver a remarcar el tono sombrío y apasionado del Sol menor. Tras el desarrollo, esta sensación se ahonda en la reexposición al no concretarse una modulación real al modo mayor y al afirmarse en cambio el rico juego textural entre los cinco instrumentos. Difiriendo del procedimiento usual para la época de situar el minué en el tercer movimiento, este ocupa el segundo momento de esta obra. Se trata en este caso de un minué que, mientras mantiene los rasgos rítmicos de esta, la mayor de las danzas cortesanas de la época, despliega una intensidad inusitada para el que solía ser el espacio más ligero de una obra clásica. Los incisivos acentos, sintomáticos de la influencia de la doctrina del sturm und drang, instalan una sensación trágica que contrasta con el sector central de este movimiento, el Trio en Sol mayor. Al llegar el momento del Adagio se comprende que Mozart invirtió el orden de los movimientos con el objetivo de crear un recorrido gradual y de introspección hacia este, el espacio más revelador del quinteto. La deliciosa calma que brinda aquí la tonalidad de Mi bemol mayor, se intercala con visos de inquietud, generando un momento que parece situarse fuera del tiempo y que nos vuelve a la realidad con un vivaz acompañamiento sincopado. El Sol menor con su halo de oscuridad y profundidad retorna en el Adagio que introduce al último movimiento, dejando ahora sí desgranar una infinita tristeza tras la cual, sin embargo, reaparece la sonrisa y la gracia mozartiana iluminándolo todo con un tema enérgico y gozoso que asoma una y otra vez por sobre el recuerdo de las penumbras.

La última obra de este programa nos devuelve al joven Mozart de Salzburgo a través del Divertimento en Re mayor K. 136, que el compositor escribiera a los 16 años, en 1772. El mismo forma parte de las “Sinfonías de Salzburgo”, un grupo de obras para orquesta de cuerdas escritas en 3 movimientos, al modo de las sinfonías italianas. Precisamente Mozart se inspiró en el estilo propio de la escritura para cuerdas de los maestros italianos, puesto que acababa de retornar de su segunda estadía en esa península. El Allegro de forma sonata, consecuente con la precoz maestría del compositor, desprende frescura y contundencia. Pleno de elegancia se presenta el confiado Andante, para concluir en un presto en el cual la brillante tonalidad de Re mayor refulge con agilidad y a través de logrados juegos contrapuntísticos.

Claudia Guzmán

Friday, 7 September 2012

Mato Matko Medo – su fallecimiento


Mato Matko Medo – su fallecimiento
Primer Embajador de la República de Croacia en Argentina

El 5 de septiembre de 2012, falleció en Dubrovnik el profesor Mato Matko Medo, quien nació en Dubrovnik, el 7 de junio de 1941.
El profesor Medo fue el primer embajador de la República de Croacia en la Argentina, concurrente en Uruguay y Paraguay.
El 10 de enero de 1994 llegó a Buenos Aires, procedente de Zagreb, nombrado al frente de la delegación diplomática en Buenos Aires, en calidad de Encargado de Negocios y Ministro Consejero.
El día 3 de febrero de 1994 -día de San Blas, patrono de la ciudad de Dubrovnik- el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina informaba de la apertura de la Embajada de la República de Croacia en Buenos Aires, y el día 10 del mismo mes el Presidente de Croacia, Dr. Franjo Tudjman nombraba al Prof. Mato Medo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en la República Argentina.
La revista Studia Croatica quiere trasmitir sus condolencias a la señora Jadranka Medo, y recuerda con agradecimiento el apoyo que el Embajador Medo dió para la revista.