Tuesday, 17 April 2012

Andjelko Jurun: Croacia en el Siglo XX

CROACIA EN EL SIGLO XX

El Reino de Yugoslavia – El 10 de abril de 1941 – El Estado Independiente de Croacia 1941–1945 – La Yugoslavia comunista 1945–1990 – La República de Croacia desde 1991.-


¡El desconocimiento es la madre de todos los males!

A través de los últimos mil años de historia universal, Croacia conservó hasta el año 1918 los atributos esenciales que caracterizan a un Estado soberano. Aún en los peores momentos de su existencia, siempre tuvo su Sabor (Parlamento) y su Ban (Virrey), quienes garantizaban su autonomía legislativa, judicial y administrativa.

Croacia tenía su Ejército bajo el mando de oficiales croatas, cuyo comandante era el Ban (Virrey). A comienzos del siglo XX los representantes croatas luchaban para lograr que Croacia recupere los territorios que antes habían estado bajo jurisdicción de los Otomanos y luego bajo dominio del Imperio Austríaco y para que, como Estado Federal, ingrese en un Reino Danubiano renovado.

La Primera Guerra Mundial (1914), destruyó el futuro croata, con la desaparición del centenario Imperio Danubiano. Croacia perdió las últimas características de Estado soberano cuando en 1918, sin la voluntad del pueblo, sin elecciones, sin referendum, y en base al “Tratado de paz de Versalles” (28 junio de 1919) fue incorporada a un Estado común denominado “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos”. En ese momento, dentro de este nuevo Estado, a Croacia le fueron suprimidos su Parlamento, su Constitución y su Ejército. Ya desde los comienzos, Serbia consideraba a ese Estado como la “Gran Serbia”, y pretendía dominar a las restantes naciones dentro del nuevo Estado. Esa fue la causa de la confrontación que marcó la lucha del pueblo croata por su independencia. Esa voluntad de independencia se manifestó en todas las clases sociales: campesinos, trabajadores, intelectuales, etc. El partido republicano croata de los campesinos liderado por Stjepan Radić reunió no sólo a los campesinos, sino también a otras clases sociales, y se convirtió en un verdadero movimiento, y esto porque su líder, Stjepan Radić (1871–1928) luchó por los derechos nacionales croatas, por un gobierno democrático y por la justicia social, oponiéndose a la “Gran Serbia”, al frente de la cual se hallaba el Rey Aleksandar Karađorđević (1888–1934), junto a algunos partidos políticos serbios.

Esta lucha política fue interrumpida cuando durante una sesión de la Asamblea legislativa, en Belgrado, un diputado serbio hirió mortalmente a Stjepan Radić y a otros dos diputados croatas. Seis meses después, el Rey Aleksandar anuló la Constitución del “Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos“, proclamó su dictadura personal e inmediatamente creó Yugoslavia en el año 1929.

Sunday, 15 April 2012

El Cardenal Stepinac, el Papa Pio XII y la Iglesia Católica durante la Segunda Guerra Mundial

EL CARDENAL STEPINAC, EL PAPA PIO XII, Y LA IGLESIA CATÓLICA DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Ronald J. Rychlak
University of Mississippi School of Law
The Catholic Social Science Review 14 (2009): 367-383
Al igual que Pío XII, que luchó para socavar a los nazis, el arzobispo croata (más tarde Cardenal) Aloysius Stepinac luchó contra el régimen filonazi ustashi. Al igual que Pío, Stepinac fue conocido por las personas cercanas a él como un firme opositor del fascismo, pero también como Pío, su reputación fue manchada por acusaciones falsas después de la guerra. De hecho, la evidencia que ha sido fabricado por las autoridades comunistas después de la guerra para difamar a Stepinac, y que desde entonces ha demostrado ser falsa, ha hecho su camino en el análisis histórico del papado de Pío XII. Esa evidencia falsa sigue confundiendo a los estudiosos y distorsionando su apreciación de los esfuerzos realizados por el Papa Pío y Stepinac para combatir a regímenes perversos y a proteger a las víctimas de todos los orígenes diferentes.
Tanto el Papa Pío XII como el Cardenal Stepinac, alcanzaron altos cargos en la Iglesia a una edad temprana. En 1934, el Papa Pío XI nombró a Stepinac, quien tenía treinta y seis años como arzobispo coadjutor de Zagreb. En ese momento él era el obispo más joven del mundo.[1] En 1937, aunque todavía por debajo de la edad canónica prescrita de 40 años, Stepinac sucedió Anton Bauer como el arzobispo de Zagreb, convirtiéndose en uno de los más jóvenes en la historia de los arzobispos de la Iglesia. Se desempeñó como arzobispo de Zagreb desde 1937 hasta su muerte en 1960.
Dos años después de Stepinac fue consagrado arzobispo de Zagreb, Eugenio Pacelli fue elegido Papa, tomando el nombre de Pío XII.
La Segunda Guerra Mundial estalló ese mismo año. Dos años más tarde, un régimen títere nazi tomó el poder en Croacia. Ante Pavelic y su gobierno ustashi desataron una ola de brutalidad que sorprendió incluso a los nazis.
"Casi de inmediato, [el arzobispo] Stepinac utilizó su posición para hablar claramente en contra del tratamiento de los judíos y los cristianos ortodoxos".[2] Al igual que el Papa Pío XII, ofreció refugio a los que estaban en necesidad, y él inspiró a otros a hacer lo mismo.
Las palabras y las acciones de Stepinac antes, durante, y después de la guerra muestran que era un buen hombre. En 1936 patrocinó el trabajo de un comité de ayuda a los refugiados judíos de Alemania y Austria. En diciembre de 1938 escribió a los sacerdotes en Zagreb pidiéndoles que ayudaran a los judíos perseguidos. Más tarde ese mes fundó Acción para la Ayuda a los Refugiados Judíos, colocando a la organización bajo su protección personal.[3] Él escribió a los católicos ricos para recordarles que era su "deber cristiano" apoyar a los exiliados judíos.[4] Durante la guerra, Meir Touval-Weltmann, miembro de una comisión para ayudar a los judíos de Europa, escribió una carta de agradecimiento por todo lo que la Santa Sede había hecho y adjunta un memorándum que decía: El Dr. Stepinac ha hecho todo lo posible para ayudar y aliviar la mala suerte de los judíos en Croacia.[5]

Tuesday, 3 April 2012

Nueva ley de ciudadanía croata vigente desde 1.1.2012

HRVATSKI SABOR
2609
Na temelju članka 89. Ustava Republike Hrvatske, donosim
ODLUKU
O PROGLAŠENJU ZAKONA O IZMJENAMA I DOPUNAMA ZAKONA O HRVATSKOM DRŽAVLJANSTVU
Proglašavam Zakon o izmjenama i dopunama Zakona o hrvatskom državljanstvu, koji je Hrvatski sabor donio na sjednici 28. listopada 2011. godine.
Klasa: 011-01/11-01/216
Urbroj: 71-05-03/1-11-2
Zagreb, 4. studenoga 2011.
Predsjednik
Republike Hrvatske
prof. dr. sc. Ivo Josipović, v. r.
ZAKON
O IZMJENAMA I DOPUNAMA ZAKONA O HRVATSKOM DRŽAVLJANSTVU
Članak 1.
U Zakonu o hrvatskom državljanstvu (»Narodne novine«, br. 53/91., 70/91. – ispravak, 28/92. i 113/93.) u članku 4. stavku 2. riječi: »sa srodničkim učinkom« brišu se.
Članak 2.
U članku 8. stavku 1. točka 3. mijenja se i glasi:
»3. da živi u Republici Hrvatskoj s prijavljenim boravkom 8 godina neprekidno do podnošenja zahtjeva i ima odobren status stranca na stalnom boravku;«.
U točki 4. iza riječi: »pismo« stavlja se zarez i dodaju riječi: »hrvatsku kulturu i društveno uređenje;«.
U točki 5. riječi: »i da prihvaća hrvatsku kulturu« brišu se.
Iza stavka 3. dodaju se stavci 4. i 5. koji glase:
»Ispunjenje pretpostavke iz stavka 1. točke 4. ovoga članka, utvrđuje se provjerom poznavanja hrvatskog jezika i latiničnog pisma, kulture i društvenog uređenja.
Osobe starije od 60 godina ne moraju ispunjavati pretpostavke iz stavka 1. točke 4. ovoga članka.«.
Članak 3.
Članak 9. mijenja se i glasi:
»Osoba koja je rođena na području Republike Hrvatske i živi u Republici Hrvatskoj te ima odobren stalni boravak, može prirođenjem steći hrvatsko državljanstvo iako ne udovoljava pretpostavkama iz članka 8. stavka 1. točke 1., 3. i 4. ovoga Zakona.«.
Članak 4.
U članku 10. riječi: »odobreno trajno nastanjenje« zamjenjuju se riječima: »odobren stalni boravak i živi«.
Članak 5.
Članak 11. mijenja se i glasi:
»Iseljenik, njegovi potomci do 3. stupnja srodstva u ravnoj liniji i njihovi bračni drugovi mogu prirođenjem steći hrvatsko državljanstvo iako ne udovoljavaju pretpostavkama iz članka 8. stavka 1. točke 1., 2. i 3. ovoga Zakona.
Iseljenik iz stavka 1. ovoga članka je osoba koja se iselila s područja Republike Hrvatske u namjeri da u inozemstvu stalno živi.
Iseljenikom se ne smatra osoba koja je iselila s područja Republike Hrvatske na temelju međunarodnog ugovora ili se odrekla hrvatskog državljanstva te osoba koja je promijenila prebivalište u druge države koje su u to vrijeme bile u sastavu državne zajednice kojoj je pripadala i Republika Hrvatska.«.
Članak 6.
U članku 13. stavku 1. točki 2. iza riječi: »Republici Hrvatskoj« dodaju se riječi: »i ima odobren boravak«.
Stavak 2. briše se.
Članak 7.
Članak 14. briše se.
Članak 8.
U članku 15. iza riječi: »ovoga zakona« dodaju se riječi: »te živi u Republici Hrvatskoj i ima odobren boravak.«.
Članak 9.
Članak 16. mijenja se i glasi:
»Pripadnik hrvatskog naroda koji nema prebivalište u Republici Hrvatskoj, može steći hrvatsko državljanstvo ako udovoljava pretpostavkama iz članka 8. stavka 1. točke 5. ovoga Zakona.
Pripadnost hrvatskom narodu utvrđuje se ranijim deklariranjem te pripadnosti u pravnom prometu, navođenjem te pripadnosti u pojedinim javnim ispravama, zaštitom prava i promicanjem interesa hrvatskog naroda i aktivnim sudjelovanjem u hrvatskim kulturnim, znanstvenim i sportskim udrugama u inozemstvu.«.
Članak 10.
Članak 19. mijenja se i glasi:
»Rješenje o otpustu iz hrvatskog državljanstva ukinut će se na zahtjev osobe koja je dobila otpust ako ona u roku od tri godine nije stekla strano državljanstvo, a o tome je u roku od naredne tri godine obavijestila diplomatsku misiju ili konzularni ured Republike Hrvatske u inozemstvu ili neposredno tijelo nadležno za donošenje rješenja o otpustu.«.
Članak 11.
Članak 24. mijenja se i glasi:
»Osobe koje su hrvatsko državljanstvo stekle podrijetlom ili rođenjem na području Republike Hrvatske, u evidenciju o državljanstvu upisuju se prilikom upisa u maticu rođenih. Zahtjev za upis u evidenciju može se podnijeti i putem diplomatske misije ili konzularnog ureda Republike Hrvatske u inozemstvu.
Poslove stjecanja hrvatskog državljanstva podrijetlom i rođenjem na području Republike Hrvatske obavljaju nadležni uredi državne uprave, odnosno gradski ured Grada Zagreba.
Zahtjev za stjecanje hrvatskog državljanstva prirođenjem ili za prestanak hrvatskog državljanstva podnosi se osobno u policijskoj upravi, odnosno policijskoj postaji, osim ako je riječ o osobi s invaliditetom, kada se može podnijeti putem zakonskog zastupnika ili ovlaštenog opunomoćenika.
Zahtjev za stjecanje hrvatskog državljanstva prirođenjem ili za prestanak hrvatskog državljanstva može se podnijeti i putem diplomatske misije ili konzularnog ureda Republike Hrvatske u inozemstvu.«.
Članak 12.
Članak 25. mijenja se i glasi:
»Ministarstvo unutarnjih poslova obavlja poslove u svezi sa stjecanjem hrvatskog državljanstva prirođenjem i po međunarodnim ugovorima te poslove u svezi s prestankom hrvatskog državljanstva.«.
Članak 13.
Članak 27. mijenja se i glasi:
»O hrvatskom državljanstvu vodi se evidencija.
Evidenciju o državljanstvu vodi matični ured.
Osobe rođene u Republici Hrvatskoj upisuju se u evidenciju o državljanstvu koju vodi matični ured prema mjestu rođenja te osobe.
Osobe rođene u inozemstvu upisuju se u evidenciju o državljanstvu koju vodi matični ured prema mjestu prebivališta osobe koja podnosi zahtjev za stjecanje hrvatskog državljanstva.
U središnju evidenciju upisuju se osobe koje stječu hrvatsko državljanstvo na temelju odredaba ovoga Zakona, a nemaju prebivalište u Republici Hrvatskoj.
Središnju evidenciju vodi tijelo nadležno za poslove opće uprave u Gradu Zagrebu.
Ispravci podataka u evidenciji o hrvatskom državljanstvu mogu se izvršiti samo na temelju rješenja nadležnog tijela koje je odredilo upis u knjigu državljana.«.
Članak 14.
U članku 28. riječi: »općine ili nadležno diplomatsko ili konzularno predstavništvo Republike Hrvatske u inozemstvu« brišu se.
Članak 15.
U članku 29. stavku 2. riječ: »općine« briše se.
Članak 16.
U članku 30. stavku 4. iza riječi: »iz stavka« dodaju se riječi: »1. i«.
Članak 17.
Članak 36. mijenja se i glasi:
»Nadzor nad provedbom ovoga Zakona i propisa donesenih na temelju tog Zakona provode ministarstvo nadležno za unutarnje poslove i ministarstvo nadležno za upravu.
Ministarstvo nadležno za unutarnje poslove nadzire provedbu odredbi koje se odnose na stjecanje hrvatskog državljanstva prirođenjem i po međunarodnim ugovorima te prestanak hrvatskog državljanstva.
Ministarstvo nadležno za upravu nadzire provedbu odredbi koje se odnose na stjecanje hrvatskog državljanstva podrijetlom i rođenjem na području Republike Hrvatske.«.
Članak 18.
Ministar nadležan za upravu donosi pravilnik o sadržaju i načinu vođenja evidencije o hrvatskom državljanstvu, propisuje sadržaj i oblik domovnice te utvrđuje cijenu obrasca domovnice.
Ministar nadležan za unutarnje poslove pravilnikom će propisati obrasce zahtjeva za stjecanje hrvatskog državljanstva prirođenjem i za prestanak hrvatskog državljanstva te način vođenja i sadržaj evidencije o stjecanju hrvatskog državljanstva prirođenjem i po međunarodnim ugovorima te evidencije o prestanku hrvatskog državljanstva.
Način provjere poznavanja hrvatskog jezika i latiničnog pisma, kulture i društvenog uređenja propisat će ministar nadležan za unutarnje poslove pravilnikom, uz suglasnost ministara nadležnih za obrazovanje i kulturu.
Nadležni ministri donijet će propise iz stavka 1., 2. i 3. ovoga članka u roku od 6 mjeseci od dana stupanja na snagu ovoga Zakona.
Članak 19.
Smatra se da osobe koje su na dan 8. listopada 1991. imale prebivalište u Republici Hrvatskoj i kojima je odobren stalni boravak, ispunjavaju pretpostavke potrebnog boravka u postupcima stjecanja hrvatskog državljanstva.
Članak 20.
Svi postupci pokrenuti do dana stupanja na snagu ovoga Zakona dovršit će se po odredbama Zakona o hrvatskom državljanstvu (»Narodne novine«, br. 53/91., 70/91. – ispravak, 28/92. i 113/93.).
Članak 21.
U cijelom tekstu Zakona o hrvatskom državljanstvu (»Narodne novine«, br. 53/91., 70/91. – ispravak, 28/92. i 113/93.) riječi: »teritorij Republike Hrvatske«, »policijska stanica« i »diplomatsko ili konzularno predstavništvo«, zamjenjuju se riječima: »područje Republike Hrvatske«, »policijska postaja« i »diplomatska misija ili konzularni ured« u odgovarajućem broju i padežu.
Članak 22.
Ovaj Zakon objavit će se u »Narodnim novinama«, a stupa na snagu 1. siječnja 2012.
Klasa: 224-02/11-01/02
Zagreb, 28. listopada 2011.
HRVATSKI SABOR
Predsjednik
Hrvatskoga sabora
Luka Bebić, v. r.

Monday, 2 April 2012

EL PROBLEMA DEL ORIGEN DE LAS ANTIGUAS IGLESIAS CROATAS EN DALMACIA

EL PROBLEMA DEL ORIGEN DE LAS ANTIGUAS IGLESIAS CROATAS EN DALMACIA

Marko Japundzic
Studia Croatica, Año IX – Buenos Aires, 1968, Vol. 28-31

CON LAS GRANDES invasiones de los bárbaros en el siglo IV y V la Panonia y la Dalmacia romana cambian su fisonomía. A fines del siglo V y principios del VI, juntamente con la invasión de los Avaros, vinieron las grandes masas de los eslavos, sometidos por los primeros, y casi al mismo tiempo o un poco más tarde, llegaron con los godos, como sus aliados, siete tribus croatas de origen álano-iranio. Estos últimos, empujados por los hunos, ocuparon, en primer lugar, la región de los Cárpatos, después por el año 455 se encuentran en la Mesia Inferior, y sometidos por los ostrogodos de Teodórico (a. 479), toman parte, como sus aliados, en las incursiones de Teodórico en Italia, permaneciendo como tropas fronterizas en la ya subyugada provincia romana de Dalmacia.
Conviene señalar un hecho histórico, esto es, que en Europa (quizás en todo el mundo) no existe ningún pueblo de raza pura; más bien, todos los pueblos conforman una mezcla de diversas estirpes y muchas veces de diversas razas. Basta recordar que el actual pueblo italiano es el resultado de la mezcla de etruscos, romanos, godos, lombardos y de otros elementos románicos, germanos y eslavos. Lo mismo sucede con la nación croata, que es una mezcla de elementos álano-iranios, godos y eslavos con los restos de los ilirios romanizados y otras poblaciones mediterráneas.
Los croatas de origen iranio trajeron ciertas características de la arquitectura persa y otras particularidades, de Ias cuales hablaremos adelante[1].
Es muy probable que los croatas de origen álano-iranio habían ya sido bautizados bajo los godos y eran de religión arriana, como atestigua el historiador medieval Tomás Archidiácono de Spalato[2] y solamente en su nueva patria abrazaron el catolicismo junto con los eslavos, que fueron bautizados por los misioneros romanos, como opina el historiador croata Šegvic[3].
En cambio, el historiador Sakac sostiene que los croatas fueron bautizados sólo después de su llegada a Dalmacia.
Sea como sea, esto no nos interesa directamente. Lo cierto es que el papa Juan IV, dálmata (640-642), manda a "sus legados a Dalmacia para recuperar las reliquias de los santos mártires salonitanos y dálmatas"; un poco más tarde los croatas hacen un pacto con el papa San Agatón (678-681), prometiendo no atacar a Italia, y San Agatón compromete a su vez la protección de la Santa Sede a los croatas.

ZDRAVKO DUCMELIC - LA REALIDAD Y LA PINTURA

ZDRAVKO DUCMELIC - LA REALIDAD Y LA PINTURA

Adolfo Ruíz Díaz
Studia Croatica, Año IX – Buenos Aires, 1968, Vol. 28-31
PARA mucha gente el trato con la pintura se resuelve y se agota en una clasificación incansable. Un cuadro, un pintor son pretextos para extraer un rótulo de la cabeza y adherirlo sin más trámite, con una suerte de confianza mágica, al nombre y a la obra. Cumplida la filiación, puede pasarse a otra cosa. Lo demás no importa. Estas simplificaciones ya no me indignan. Más bien me admira la tenacidad de quienes fatigan durante años y años exposiciones y museos para reiterar una operación tan aburrida. Dejo por ahora la reflexión de esta conducta a los psicólogos y a los sociólogos. Las páginas que ahora escribo no me autorizan a indagaciones de este porte. Todo lo que he dicho hasta aquí tiene un propósito mucho más concreto. Creo, en efecto, sin insidias y para fijar un punto de partida, que para los rotuladores de profesión la pintura de Ducmelic —y muy en especial la que ahora se reproduce en este tomo— debe resultar sobremanera incómoda.
Ducmelic pinta con una tranquila prescindencia de los esquemas consabidos. Su desdén no es una denuncia ni una deliberada disidencia. Es un hecho. No le preocupa colocarse al margen de grupo o corrientes, escuelas o sectas. No hace profesión de insularidad o de anarquía. Precisamente por eso, su obra nos ofrece un caudal de resonancias que sólo es posible captar, comprender, valorar, aceptar o rechazar desde lo que ella misma dice y siempre en estrictos términos de pintura. Contra lo que aconseja la retórica me he arriesgado a anticipar lo más arduo y lo más importante. Pero, a fin de cuentas, mejor así. En los últimos veinticinco años la pintura, con variable decisión, busca compromisos de diversa índole. En parte como una reacción contra las exageraciones de una pretendida pintura pura que prevalecieron en las primeras décadas del siglo. En parte, lo cual está muy cerca de lo anterior, como un modo de llegar a un público mucho más amplio y heteróclito que el de tiempos que llamamos felices olvidando sus catástrofes y exaltando las nuestras. Podría ampliarse el elenco de motivaciones. No hace falta. El resultado es que la pintura tiende hoy a buscar sus justificaciones fuera de ella. Contra la tónica vigente, la obra de Ducmelic, el sentido que orienta la evolución de esta obra y, para insistir, con inequívoca precisión sus últimos cuadros, está puesta a la convicción de que la pintura tiene un leguaje propio e irreductible. Mediante este lenguaje puede recoger las más variadas incitaciones y tomar parte en la despiadada incertidumbre que vivimos. Lo que su pintura niega, sin postular en la negativa ninguna voluntad doctrinaria, es que lo que un pintor dice debe encontrarlo en su pintura y desde problemas que su pintura le plantea.
Esta autarquía pictórica no ha sido, por supuesto, conseguida desde un primer momento. Uno de los puntos que habremos de tratar con mayor cuidado es la ya mencionada evolución de la obra de Ducmelic y, en particular, cómo habrá de entenderse esta biografía artística. Quede en pie desde ahora que toda forzosa incursión, por exigencias de la palabra, en otros campos presupone su arranque en la pintura y su último retorno y plenitud de significación en ella. Una pintura de fuerza comunicativa nada común lleva a pesar en las tentaciones y seducciones del lirismo. Una superstición heredada y de la cual no ha acabado de librarse el espectador medio lo lleva a identificar de entrada lo que el cuadro dice con una efusión de estados anímicos que atribuye al pintor y que éste pone en la obra. Una vez más, la pintura de Ducmelic desmiente esta clase de asimilaciones anticipadas. La pintura de Ducmelic, del mismo modo que no acepta ser vehículo de ideologías o pasiones dictadas desde fuera de ella, anteriores a ella en el contorno y profesadas sin referencia a la pintura, tampoco cede a colocarse bajo los dictados de una interioridad psicológica tomada como estímulo y exhibición, como un alma que se pinta para que los demás la comprendan y compartan. La pintura de Ducmelic ha de entenderse en cuanto obra, en cuanto realización operada desde una visión o una técnica, y no como un contenido que ha buscado su forma. Cuando un espectador reconoce en el cuadro de Ducmelic una insustituible experiencia de sí mismo, tal revelación no le viene de percibir emocionadamente la ilustración de un estado anímico o aun de un temple que considera suyo. La comunicación que Ducmelic establece reside en que gracias al cuadro el espectador participa de una organización que el cuadro y sólo el cuadro podría ofrecerle. La pintura de Ducmelic no frecuenta sino muy secundaria y prescindiblemente lo que la estética escolar y romántica del siglo pasado llamaba, con candor indudable, el plano expresivo. Es, por el contrario, un intento consecuente, trabajado, logrado a fuerza de lucidez técnica, de pintura cósmica. En vez de buscar y adular lo que ya éramos ante de vivirlo, el cuadro nos impone un mundo de pautas cuidadosamente calculadas. La vieja oposición entre inteligencia y sensibilidad, entre espontaneidad y previsión disciplinada queda abolida. Para recordar a Paul Valéry, la pintura de Ducmelic no suscita por imitación emociones ya existentes sin él en la vida diaria de cualquiera. Aspira a producir emociones sin modelo que el propio cuadro suscita y sostiene por acto de presencia. Un mundo, en suma, que nos incluye en su afirmación y que para ser captado obliga a nuestro ingreso a normas diferentes de las transitadas por nuestros comportamientos habituales. Espléndidamente sensorial a menudo, rico en sugestiones concretas, estos despliegues han de pasar para manifestársenos por la inteligencia.

LOS CAMPESINOS CROATAS NO QUISIERON EN 1918 LA UNION DE CROACIA CON SERVIA

LOS CAMPESINOS CROATAS NO QUISIERON EN 1918 LA UNION DE CROACIA CON SERVIA

Lo que se escribe hoy en Croacia sobre el atentado contra la vida de Esteban Radic
Traducido del libro: Reflexiones sobre el presente de los croatas del Dr. STANKO M. VUJICA, Chicago 1968.
Studia Croatica, Año IX – Buenos Aires, 1968, Vol. 28-31
EL asesinato de Esteban Radic y de sus diputados correligionarios en el parlamento de Belgrado en 1928, dramatizó y reveló a los -ojos de todo el mundo la dolencia mortal de Yugoeslavia. Hasta ahora se habló y escribió poco de Radic en la Croacia comunista. Es por esta razón que el libro del escritor e historiador croata Zvonimir Kulundžic El Atentado contra Esteban Radic, publicado en 1964 por la editorial de Zagreb Stvarnost (La Realidad) tuvo gran éxito en Croacia, mientras muchísimos ejemplares fueron vendidos y siguen vendiéndose entre los exilados croatas.
Este libro fue objeto de crítica, entre otras, también del presidente del Partido Campesino Croata, Dr. Juraj Krnjevic. Uno de los primeros reproches al autor es su elección del Dr. Ferdo Culinovic como prologista. El Dr. Culinovic es hoy en día el portavoz de Belgrado, desempeñando en Croacia el mismo papel que tenía a su tiempo Juraj Demetrovic y similares[1]. Además, Culinovic fue desenmascarado como jurista e historiador de poca profundidad, justamente por los mismos historiadores croatas marxistas. En cuanto al libro mismo, la esencia de la crítica de Krnjevic consiste en la constatación de que Kulundžic nos presentó muchos y verdaderos hechos, pero "ya en la primera parte de su libro introdujo un aserto inexacto extendiéndolo a lo largo de su trabajo y este aserto es que Esteban Radic y el Partido Campesino Croata no eran partidarios en aquellos momentos (otoño 1918) de un Estado croata independiente, soberano, sino que libraron la lucha solamente por la república y por una organización republicana de Yugoeslavia". Kulundžic en su libro dice (pág. 608) que sus investigaciones no las considera concluídas y que "agradecerá a cuantos tengan conocimientos o testimonios" que podrían confirmar, corregir o desmentir sus conclusiones. Que tenga entonces Kulundžic presente el testimonio del testigo ocular y aproveche su conocimiento, quien, en su calidad de uno de los colaboradores más íntimos de E. Radic, ha vivido esos días integrando desde el principio el círculo más calificado de la conducción partidaria.
El autor de estas líneas vivió esos acontecimientos en el seno del pueblo y, leyendo el (mencionado) libro, llegó también a la conclusión de que hay algo extraño entre la tesis de la introducción de Culinovic y el libro de Kulundžic. De acuerdo con esta tesis, la cuestión croata tan debatida, causa del desmoronamiento de la primera Yugoeslavia y del derramamiento de mucha sangre en la segunda guerra mundial, se reduce a un conflicto entre la forma monárquica y la republicana. Siempre de acuerdo con esta tesis, Radic y sus campesinos creían que las monarquías eran responsables de todos los males y que todos los problemas hallarían su solución en una forma republicana. Kulundžic dice textualmente: "Ellos creían firmemente que en el concepto de la república están contenidos todos sus anhelos seculares y sus esperanzas" (pág. 142). En consecuencia, cuando los campesinos croatas exclamaban: «La república, orgullo de todo el mundo», no pensaban en un Estado croata independiente sino se referían a la eliminación de la dinastía. Como si hubiera sentido la debilidad de sus tesis, Kulundžic la modifica más adelante. Radic no luchó —escribe Kulundžic-- por un republicanismo abstracto, el republicanismo por el republicanismo. El republicanismo como también más tarde la lucha contra la corrupción fueron para él solamente el medio para la eliminación de todo lo enfermo en nuestro Estado de aquel tiempo, de todo lo que se encubría con la capa monárquica" (pág. 582).
Conclusión: el republicanismo de Radic fue en realidad la lucha contra la corrupción en "aquel Estado nuestro". El conflicto de Esteban Radic y Alejandro Karageorgevic no fue el conflicto entre el portador y el intérprete de los anhelos del pueblo croata por un lado y el portador y el representante de la hegemonía servia por el otro, sino el conflicto entre el hombre (Radic), que "fue propiamente alérgico a cualquier fenómeno que se pareciera a la corrupción", y el hombre (Alejandro) cuyos objetivos "en su última consecuencia fueron de carácter pecuniario" y quien "actuaba únicamente ominado por este vicio" (págs. 604-5).
Para que alguien no piense que estoy tratando de simplificar o tergiversar la tesis del libro de Kulundžic, reproduzco textualmente, como el mismo sintetiza, el contenido de sus investigaciones en la última página de su trabajo: "Así, por fin, llegamos a la conclusión : el sentido último del conflicto entre E. Radic y el rey Alejandro no fue, como se subraya de vez en cuando en nuestra historiografía burguesa, la cuestión croata sin solución y el antagonismo entre el republicanismo y el monarquismo, sino mucho más la cuestión de si el sentido del poder es el enriquecimiento y la legalización de la corrupción. El rey era de opinión de que todas las puertas le fueran abiertas en este sentido, mientras E. Radic, en su calidad de tribuno del pueblo, consideraba de su deber erradicar la corrupción en su misma raiz. El conflicto era inevitable. A esta conclusión me condujeron todas mis investigaciones hasta hoy, y las que están muy lejos de ser terminadas.

ESTEBAN RADIC Y SU MOVIMIENTO CAMPESINO

ESTEBAN RADIC Y SU MOVIMIENTO CAMPESINO

Eugen Laxa
Studia Croatica, Año IX – Buenos Aires, 1968, Vol. 28-31

ESTE AÑO se cumple el 40 aniversario de la muerte del destacado líder político croata Esteban Radic. Su figura en la reciente historia croata es tan trascedente que merece un extenso comentario. Se trata, en realidad, de una de las personalidades más representativas de la historia croata en la primera mitad de nuestro siglo.
Antes de abordar el tema, trataré de ilustrar las condiciones imperantes en Croacia, cuando Radic inició su actividad política, lo que facilitará que los lectores comprendan mejor la personalidad descollante de este líder croata. Nos referimos al principio del siglo XX. En aquel entonces, en Croacia, como casi en todos los países centro-orientales europeos, los campesinos constituían el alto porcentaje de la población (hasta el 80%).
Políticamente Croacia era el reino asociado con Hungría y Austria, conservando todavía algunos atributos de su soberanía. Tras la extinción de la dinastía nacional, Croacia se asoció en 1102 con Hungría en una unión personal (solamente reyes comunes), unión que perduró, con ciertas interrupciones, hasta 1527, cuando los estamentos croatas eligieron en Cetinje como sus reyes a los monarcas de los Habsburgo. Aunque, en virtud del Compromiso húngaro-croata de 1868, a Croacia fueron garantizados los derechos de independencia en distintas jurisdicciones, la ingerencia húngara no cesaba, lo que creaba constantemente situaciones harto difíciles y sumamente tensas. Huelga acotar que Dalmacia estaba todavía bajo el poder directo de Austria, mientras Bosnia y Herzegovina desde 1878 estaban ocupadas por la Monarquía danubiana.
El campesinado, tal como era entonces en Croacia, hoy no existe casi en ninguna parte. En el Occidente, y especialmente en el continente americano, hace tiempo que los campesinos están incorporados en la actividad comercial y el progreso técnico a tal punto que han cesado de ser campesinos en el sentido que le damos, mientras que el comunismo en la mayoría de los países de la Europa centro-oriental destruyó las estructuras del campo, alteró el sistema de propiedad, obligó a la mayoría de los campesinos a abandonar el campo y buscar el trabajo en la ciudad o el empleo en las cooperativas agrícolas estatales.
En la época a que nos referimos, el campesino croata vivía con su familia en el campo, que fue durante siglos y generaciones la propiedad de sus antepasados. En las aldeas, sin mayores cambios, se sucedían generaciones tras generaciones apegadas a su terruño natal, fieles a las tradiciones y costumbres milenarias, respetuosas de los principios ético-morales, heredados de generaciones atrás. El campesino vivía en su aldea, sus vecinos campesinos compartían con él idénticos principios, problemas, alegrías y dolores. Semejante medio social unía aún más a cada campesino con sus vecinos y su aldea. La propiedad de la tierra era inalienable. De su tenencia y buen cultivo dependía la existencia de la familia. Para que esas familias pudieran mantenerse tan largo tiempo, se debe a un sistema de posesión específico —el sistema de posesión familiar croata, llamado Zadruga (Cooperativa) que por su originalidad es tema de estudios de los especialistas también extranjeros—. Zadruga era una unidad económica de carácter autárquico, consistente en varias familias consanguíneas de 20 hasta 60 miembros. Compartían el mismo hogar, cultivaban el campo, criaban animales. Todos los miembros de Zadruga trabajan de acuerdo al sexo, edad y capacidad. Zadruga cubría las necesidades de sus miembros, haciéndose en su seno incluso la ropa y el calzado. Las demás necesidades atendían pequeños artesanos de las ciudades más cercanos. En Zadruga todos los miembros gozaban de iguales derechos, participaban por partes iguales del ingreso, eligiendo todos los años a un jefe que dirigía la actividad de esta comunidad. En los tiempos anteriores, el campesino hacía trueque, es decir cambiaba sus productos por los productos del artesano. Cuando se extendió el sistema monetario, sus necesidades de disponer de plata crecían de día en día, los campesinos contraían deudas, lo que originaba crisis en su economía y la consiguiente partición de Zadruga, la parcelación de sus propiedades y la baja del nivel de vida. El campesino carecía del efectivo para pagar muchos artículos que producía anteriormente en su hogar. Siempre escaseaba el dinero por no hallar suficiente mercado para los productos agrícolas. La Ley de 1880 sobre Zadruga permitió su división, lo que motivó la partición de la propiedad campesina en pequeñas parcelas, a menudo insuficientes para mantener a una familia.
Por otra parte, el campesino ocupaba el último peldaño en la escala social. En la Croacia propiamente dicha, la servidumbre fue derogada en 1848 y el campesino, aún libre, no pudo alcanzar el nivel del pequeño artesano o comerciante, sin hablar del párroco o abogado. Esta gente, viviendo en ciudades y burgos, como si se hubiera separado de su propio pueblo, no se ocupaba del campesino, mostrándole su desprecio y hasta hostilidad. Todo eso era secuela de influjo foráneo sobre la pequeña burguesía, atraída por los valores importados, ignara de los genuinos valores de su propio pueblo. Este contraste aumentaba cuando los hijos de campesinos, diplomados en escuelas superiores o capacitados en centros de artesanía, retornaban de las ciudades más cercanas a su aldeas natales y se hacían defensores más fervorosos de los "señores" contra los campesinos.