Monday, 30 May 2016

VII. Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE

  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial

  • CAPITULO VII: MONSEÑOR STEPINAC EN LA YUGOESLAVIA DE TITO
  • Fin de la segunda guerra mundial
    A principios de 1945, los rusos invaden Alemania, la cual en poco tiempo perderá la guerra. Los alemanes se retiran de los Balcanes y de Croacia. En cuanto a los partisanos, éstos ganan cada vez más terreno. Aterrorizados, los croatas se repliegan por cientos de miles hacia el oeste, hacia Austria e Italia, hacia un advenir incierto.
    En Belgrado se instaló el gobierno surgido del acuerdo Tito-Subasic, habiendo este último regresado ya de Londres. Por su parte, Ante Pavelic mandaba fusilar a los prisioneros.
    Mons. Stepinac intervenía sin descanso ante él para detener estas horribles represalias. Durante este tiempo, el Arzobispo sufría y luchaba intentando salvar a Zagreb. Por venganza, los alemanes querían volar toda la ciudad: ya habían instalado minas en los desagües. Después de largas y difíciles gestiones, la intervención del Arzobispo triunfó: los alemanes aceptaron retirar las minas antes de su partida.
    Tiempo después, como los partisanos comunistas querían tomar la ciudad, fue necesario persuadir al general de los ustachis, Luburic, para que no defendiera Zagreb hasta el último hombre, como era su deseo. También así Mons. Stepinac logró salvar la capital de Croacia.
    Mons. Stepinac a quien se le recomendó partir, respondió: "Suceda lo que suceda, me quedaré con mi pueblo y esperaré". El 8 de mayo de 1945, día de su aniversario, el ejército de los partisanos entró en Zagreb.
    Comenzaron los interrogatorios. Fue retirada la cruz de las paredes de las aulas, se abolió la oración en las escuelas. Las capillas de las instituciones religiosas fueron transformadas en dormitorios. La propaganda atea se esparcía por todos lados. La juventud y los empleados debieron trabajar el domingo y días de fiesta desde las 9 horas hasta el mediodía; se les impedía de esta forma asistir a la Misa que, en esa época, sólo se celebraba por la mañana. Se encarceló a los sacerdotes y a los Obispos.
    Primera detención del Arzobispo Stepinac
    Según el testimonio del abate Stjepan Lackovic, secretario de Mons. Stepinac, el Arzobispo fue llevado a prisión como consecuencia de una treta de los comunistas, el 17 de mayo de 1945: "Aquel día, a las 11,45 hs. más o menos, un coronel del ejército de Tito se presentó, bajo el nombre de coronel Knezevic, en la secretaría del Arzobispado. Me pidió que lo llevara ante el Obispo. Después de haber anunciado su presencia a Mons. Stepinac, lo conduje a su gabinete de trabajo. Esperé entonces en la antecámara, pues el coronel debía salir un cuarto de hora después. Al cabo de cinco minutos, me sorprendió mucho ver salir al coronel acompañado por el Arzobispo. Monseñor que vestía una simple sotana negra, tomó su impermeable y su sombrero.
    - Pero, Excelencia, ¿a dónde va?, pregunté, el señor Coronel me dijo que sólo se trataba de una corta audiencia... Apaciblemente el Arzobispo respondió: "No hablemos de esto ahora, me convocan a su despacho; el coronel me asegura que estaré de regreso en una media hora".
    Totalmente consternado, contesté que demoraríamos el almuerzo hasta su regreso. El coronel confirmó que el Arzobispo estaría de regreso en el Arzobispado en una media hora.
    Las 12,30 hs., la hora del almuerzo había pasado.. 13 hs. ... 14 hs., el tiempo pasaba. Hacia las 14,30 hs., el mismo coronel regresó con un trozo de papel en el cual el Arzobispo pedía su breviario, algunos medicamentos y su bolso de toilette. Lleno de amargura dije al coronel: "es vergonzoso y deshonesto que encarcelen a nuestro Arzobispo valiéndose de un engaño semejante. ¡Los nazis mismos, durante la guerra, no se atrevían a actuar así! ¡Y Uds. hablan de la liberación de los nazis! ¿Cuál liberación?". Pensé que después de estos severos reproches, me encarcelarían también a mi. El coronel respondió solamente: "¿Quiere darme las cosas pedidas o no? ya me voy...".
    Naturalmente le entregué todos los objetos pedidos, pero repetí que los nazis no se hubieran atrevido a actuar de esa forma contra el Arzobispo de Zagreb. ¡Uds., los comunistas, cuando estaban en la guerrilla, glorificaban al Arzobispo como el defensor de los Derechos del Hombre porque había públicamente condenado al sistema nazi! Agregue que esperaba volver a ver a Mons. Stepinac esa misma tarde, en el Arzobispado.
    Desgraciadamente, eso no ocurrió. Pero, al anochecer, un oficial comunista vino a verme. Me entregó un nuevo trozo de papel, en el cual el Arzobispo pedía los alimentos de su régimen, sus medicamentos y su pijama.
    Al día siguiente, el mismo oficial vino a buscar la comida, los medicamentos, los libros y la ropa interior. Tuvimos entonces el presentimiento de que Monseñor no regresaría tan pronto.
    El mismo oficial venía regularmente todos los días o cada dos días según las necesidades. Venía siempre en motoneta, pero cada día tomaba un camino diferente. No podíamos por tanto seguir sus huellas ni saber donde se encontraba el Arzobispo".

    INDICEHOMECONTINUA

     
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Sunday, 29 May 2016

VI. Cardenal Stepinac - En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE

  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • CAPITULO VI: EN MEDIO DEL CAOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

    En el inicio de la segunda guerra mundial
    Después del "Anschluss" de 1938 por el cual Alemania anexó Austria, y después del pacto de no agresión firmado entre Hitler y Stalin el 23 de agosto de 1939, los alemanes perpetraron la agresión contra Polonia. En 1940 se producirá la invasión a Bélgica y Francia. Jóvenes intelectuales croatas con Ante Pavelic a la cabeza, impulsaban el proyecto de una Croacia independiente. Necesitaban para concretarlo un fuerte apoyo; a falta de otro, se inclinaron hacia Mussolini y la Alemania de Hitler.
    Hitler prometió Salónica a Belgrado, si Yugoslavia entraba en el pacto, lo que Yugoslavia concretó efectivamente el 25 de marzo de 1941 (9).
    Este hecho provocó gran descontento en todos los sectores. El gobierno de Belgrado fue obligado a dimitir el 27 de marzo de 1941. Un nuevo rey, Pedro II tomó el poder. Pero Berlín consideró este hecho como una provocación y atacó Yugoslavia el 6 de abril de 1941. La guerra duró sólo diez días pero, a causa de los bombardeos, fue devastadora. Hitler quería compartir Yugoslavia con los húngaros y los italianos (10).
    Estado croata independiente
    Cuando Pavelic fue puesto al corriente, elevó una protesta ante Mussolini. Este último pidió inmediatamente, por teléfono, a Hitler, que permitiera la creación de un Estado Independiente de Croacia. En compensación, Mussolini reclamó "derechos" sobre Dalmacia. Aunque Pavelic quería la unidad de todos los países croatas, tuvo que ceder ante Mussolini. El nuevo Estado fue proclamado el 10 de abril de 1941. Hitler estaba interesado en Croacia desde el punto de vista estratégico, por ello, nombró en Croacia a uno de sus generales, que simpatizaban con el Estado Independiente de Croacia.
    Los italianos continuaban reclamando derechos sobre la costa dálmata y, en ese sentido, Alemania firmó, a través de la persona de este general, un contrato con Italia en mayo de 1941. El 22 de junio, el Reich atacaba a la U.R.S.S. sin declaración de guerra. Durante esta guerra entre Alemania y Rusia, Croacia se convirtió en un campo de batalla: los serbios, organizados en agrupaciones de Tchetniks y comandados por Draza Mihailovich, ocuparon Montenegro desde donde atacaron varias regiones croatas, particularmente Bosnia y Hercegovina y allí se dedicaron a robar y asesinar a los croatas, tanto fueran católicos como musulmanes. A la defensa de los croatas, los serbios respondían con mayor saña. Se desató así la guerra.
    En este momento los Partisanos comunistas se organizaron como guerrilla en torno de Tito, tomando partido por los Aliados. Los partisanos comenzaron a matar a los alemanes pero éstos respondían matando diez civiles croatas por un alemán. Estas represalias provocaron la huida intempestiva de muchos hacia la guerrilla. El pequeño Estado Croata que estaba en el alba de su independencia, se debatía ya en medio de una guerra civil: la traición se condenaba cruelmente entre los soldados, aquellos que saqueaban sufrían la venganza. Estas calamidades golpearon también a las tropas de ocupación italianas, alemanas y húngaras al igual que a los serbios e incluso a los partisanos comandados por Tito. Este, con la ayuda de los Aliados, organizó la represión. Tito proyectaba organizar un nuevo Estado comunista, la República Yugoslava, pero convenció a los Aliados, asegurándoles que querían liberar el país y organizar posteriormente elecciones libres.
    (9)Cf. Andreas Hillgruber: Las entrevistas secretas de Hitler, Fayard, París, 1969, pág. 495.
    (10)Op. cit. passim..

    INDICEHOMECONTINUA

  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Saturday, 28 May 2016

V. Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • CAPITULO V: MONSEÑOR STEPINAC, ARZOBISPO DE ZAGREB

    Mons. Stepinac reemplaza al Arzobispo Bauer
    El 11 de febrero de 1936, Mons. Bauer festejaba, al mismo tiempo, sus ochenta años de edad y sus veinticinco de episcopado. Durante todo aquel año de 1936, pudo todavía presidir las conferencias episcopales. Pero el principio del invierno, su vitalidad que hasta el momento había sido a toda prueba, comenzó a debilitarse. La enfermedad se apoderó de su fuerte naturaleza y finalmente, Bauer falleció en medio de grandes sufrimientos, el 7 de diciembre. Su cuerpo descansa en la cripta de la Catedral de Zagreb.
    En la homilía fúnebre Mons. Stepinac rindió homenaje al Arzobispo fallecido cuya vida fue de completa fidelidad hacia la Iglesia y hacia el pueblo croata. Stepinac aprovechó también la ocasión para afirmar que tenía plena conciencia de la difícil situación del mundo y del país y de las responsabilidades que le incumbían por su investidura de Arzobispo.
    Pero, continuó diciendo, "In Te, Domine Speravi", "En Ti, mi Señor, he puesto mi esperanza para el presente y para todo suceso futuro". Pues ya el alba amenazante se anunciaba. A partir de 1937, la situación religiosa, social, política y económica se hacía más y más difícil, tanto en Croacia como en el mundo entero.
    El nuevo Arzobispo y sus sacerdotes
    Mons. Stepinac se ocupaba especialmente de sus sacerdotes y de sus seminaristas. Todo su sueldo de Arzobispo era empleado para pagar los gastos de escolaridad de los alumnos de escasos recursos. Como recuerdo de los años pasados en el Seminario Romano: el Germanicum, hizo abrir el viejo castillo Mokrice para que los seminaristas pudieran pasar allí sus vacaciones en medio de una maravilloso paisaje. Tiempo después, cuando se encontraba detenido en su pueblo natal, Krasic, Stepinac continuará supervisando atentamente la vida del seminario. Seguía siempre de cerca, las acciones e iniciativas de sus sacerdotes. Estos apreciaban las cualidades oratorias de su Obispo, que los alentaba. Para acercar a los sacerdotes de lugares alejados, organizó las reuniones de decanato. Sin cesar les repetía que los sacerdotes no debían mezclarse en política y continuamente daba el ejemplo. Instituyó ejercicios espirituales mensuales para el clero de Zagreb y de la provincia. Sus discursos se dirigían también al pueblo entero, eran como la savia para el árbol. Los ayudaba a sobrevivir en una sociedad donde se enfrentaban tantas fuerzas contradictorias.
    La conducta de Mons. Stepinac era simple, llena de modestia y de bondad; al ser tan fácilmente abordable muchos eran los que se acercaban a pedirle consejo. ¡Cuánto era su dolor cuando se enteraba del asesinato de alguno de sus sacerdotes! Anotaba los nombres de los muertos y los recordaba en sus plegarias. Filosóficamente, intentaba calmar a los religiosos hastiados de que el gobierno les reclamara injustamente impuestos tan exagerados.
    De temperamento generoso, estaba lleno de indulgencia y perdonaba los errores de algunos de sus sacerdotes, confiando nuevamente en ellos. Compartía todos los regalos que recibía con sus seminaristas. Sus relaciones con el clero era más amistosas que estrictamente jerárquicas. Incitaba a sus sacerdotes a concurrir a las reuniones sacerdotales regulares y éstas eran, para ellos, no sólo útiles sino también agradables; reavivaban allí todos juntos su Fe y su coraje para enfrentar las penosas condiciones de aquellos días. Intercambiaban pensamientos y experiencias. Una verdadera amistad los unía del más viejo al más joven. Una verdadera amistad nacía y se fortificaba, también entre el Arzobispo y sus sacerdotes.
    El Arzobispo y sus fieles
    Todas las ocasiones eran buenas para fortalecer la fe del pueblo. Así, en 1935 impulsó el festejo jubiloso del trigésimo aniversario de la beatificación, ordenada por Pío X, del mártir croata Marco Krizevcanin. Hablando de este bello ejemplo de fe, Mons. Stepinac comparaba las dificultades del católico practicante de aquel momento con las de la época del mártir; las formas de persecución habían cambiado pero el fondo era el mismo, afirmaba Stepinac.
    En su programa espiritual para 1938, dio como leitmotiv a los cristianos, la lucha contra las expresiones indecentes y el rezo del rosario en familia.
    Para 1939, contemplaba en su programa la renovación de la familia, núcleo de la vida cristiana y de las virtudes católicas.
    Para 1940, su programa establecía la necesidad de desembarazarse del pecado, saldar las deudas con Dios y liberarse de la esclavitud del diablo: "Expulsad, los malos pensamientos, dejad de vivir mal. Aprended a trabajar correctamente. Buscad la justicia. Ayudad a los necesitados. Haced justicia con los pobres".
    Para 1941 Stepinac exhortaba: "Continuad con vuestro esfuerzo para imitar la generosidad de Cristo, el amor hacia el prójimo, luchad contra el odio que ahoga el mundo. Que vuestros principios de acción no se basen en el odio sino en el amor, a fin de que la sociedad sea digna y humana".
    Refiriéndose a Mons. Stepinac, Pío XII exaltó públicamente su honda piedad. En un discurso (Discorsi e radiomessagi, XIV 459). El Papa Pío XII citó a Mons. Stepinac como ejemplo del fervor evangélico. Este último, efectivamente, empleaba todas sus fuerzas para llevar a la práctica el lema de sus ancestros croatas: "Por gloria de la Cruz y amor a la libertad".

    INDICEHOMECONTINUA

  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Friday, 27 May 2016

IV. Stepinac - Coadjutor del Arzobispo de Zagreb



CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • CAPITULO IV: COADJUTOR DEL ARZOBISPO DE ZAGREB

    El Arzobispo de Zagreb
    El obispado de Zagreb fue fundado por el rey San Ladislao en 1094 para reemplazar el antiguo obispado de la ciudad de Siscia (304-535), actual ciudad de Sisak. En su magnífica obra: El arte sagrado en Croacia (ed. Spektor, Zagreb, 1971) los profesores Antun Ivandija y Dusko Keckement afirmaban: "Zagreb entra en la historia con la creación de su obispado hacia 1094. En el momento de la extinción de la dinastía croata reinante y de la llegada de los Arpadovic al trono croata, el centro político y cultural de los croatas se desplazó de Dalmacia hacia Croacia superior donde Zagreb se convirtió en la Sede de los Obispos. Antaño, Zagreb era una ciudad parroquial fortificada que no tenía gran influencia en la vida y el desarrollo de los croatas. Al convertirse en sede del obispado, Zagreb se transformó al mismo tiempo en centro cultural, artístico y particularmente religioso. La creación del obispado fue acompañada por la creación de una iglesia episcopal: la catedral. La catedral de Zagreb se levanta entre los más viejos monumentos de la arquitectura sagrada conservados hasta nuestros días en Zagreb. Su edificación comenzó después de la creación del obispado y finalizó en 1217. Aquel año, al partir para las Cruzadas, el rey húngaro-croata Andrija II pasó por Zagreb y, en esa ocasión, hizo consagrar la nueva catedral construída en el estilo románico de transición con dos campanarios sobre su fachada..." En 1242, gravemente dañada por los tártaros y luego en 1880 por un terremoto, fue finalmente reconstruida en estilo gótico. El Papa Pío IX elevó, el 11 de noviembre de l858, el Obispado al rango de Arzobispado. Este es uno de los grandes diócesis croatas: cuenta con cerca de dos millones de fieles.
    Ads by CinemaPlus-3.2c
    i
    Durante siglos, los Obispos y Arzobispos croatas han jugado un rol importante en la historia del desarrollo religioso y cultural del pueblo croata. Uno de los Obispos, ciertamente el más valioso, fue el Arzobispo Bauer, quien contribuyó ampliamente en el desarrollo religioso y cultural de Croacia. Había sido nombrado Arzobispo-Coadjutor de Zagreb con derecho sucesorio y el 26 de abril de 1914, se convirtió en Arzobispo Titular de Zagreb. Sus cualidades intelectuales eran brillantes: clarividencia, lógica y buen juicio fundados en la experiencia y la comprensión. Sus escritos eran bien conocidos, al igual que los Congresos Eucarísticos que organizaba con gran empeño. Mons. Bauer fundó nuevas comunidades y conventos. En 1925, organizó la primera Asamblea de Obispos que no había sido efectuada desde hacía cien años. Se lo comisionó para que organizara y presidiera las Conferencias Episcopales. Sus virtudes y sus consejos hicieron progresar a la Academia de Ciencias y Artes. Ayudó generosamente a la Universidad Croata y fue gracias a su apoyo que se fundó la Facultad de las Aguas, los Bosques y la Agricultura. Su conversación preferida era la renovación religiosa del Arzobispado.
    Buscando con tenacidad, terminó por encontrar los medios para actuar moral y materialmente. El día del 25 aniversario de su episcopado, todos los Obispos del país redactaron una declaración común, reconociéndolo como uno de los más grandes y de los más meritorios Obispos.
    Mons. Stepinac - Coadjutor del Arzobispo
    Cuando se cumplió el 70 aniversario del Arzobispo Bauer en 1926, se empezó a hablar seriamente del eventual nombramiento de un Arzobispo coadjutor. No faltaban candidatos meritorios, pero todos eran rechazados, ya sea por el poder del Estado, ya sea por el propio Santo Padre, o bien el Arzobispo rechazaba los candidatos propuestos por el poder civil. Esta situación se extendió hasta 1933.
    El Arzobispo Bauer observaba la vida y actuación del joven Stepinac, quien, en aquel momento, se ocupaba del ceremonial y pensaba en él. Pero Stepinac tenía sólo 36 años ¡Y sólo tres de sacerdocio! Para poder proponerlo como candidato era necesario contar con una dispensa de Roma. El Arzobispo Bauer comenzó, entonces, los trámites administrativos con tal fin.
    El abate Stepinac estaba lejos de conocer las tramitaciones emprendidas por su Arzobispo a este respecto. Preguntado en el curso de un viaje sobre un sacerdote franciscano para la nominación del Coadjutor, simplemente respondió: "Una sola cosa es segura: no será ni Ud. ni yo".
    En el Vaticano, por consiguiente, el Secretario de Estado pidió informes sobre Aloysius Stepinac al Germanicun. Todos los informes sobre el joven sacerdote, cuya conducta había sido siempre ejemplar, eran muy elogiosos. Por otra parte, sus antiguos colegas de Seminario lo consideraban como un santo. Los informes provenientes de su país lo elogiaban por igual. Cuando algo no marchaba, era Stepinac el elegido por el Arzobispo Bauer para solucionar los problemas, como en el caso de ese pueblo convulsionado y excitado por un mal sacerdote (pueblo de Zelina citado anteriormente). A su paso y por sus acciones surgía siempre la paz.

    INDICEHOMECONTINUA


  •  
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Thursday, 26 May 2016

III. Encuentro de la vocación - Stepinac


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




CAPITULO III: ENCUENTRO DE LA VOCACION

El despertar de la vocación
Después de la guerra, cuando el joven Stepinac reveló su intención de no volver al Seminario, su Director estaba persuadido, dada la vida tan ejemplar del joven, que esto no era más que una tergiversación en la búsqueda más y más confirmada de su vocación sacerdotal.
Para ayudarlo de una forma indirecta a decidirse, Mons. Loncaric escribió en la revista "Sacerdos Christi" de marzo de 1924, un artículo referido al sacerdote Saint Klemens Hofbauer, quien respondió bastante tarde al llamado divino. La conclusión del artículo hacía discretamente alusión al caso del joven Stepanic, a quien encomendaba a las oraciones de los lectores.
Aloysius Stepinac recibió un fuerte choque psicológico cuando leyó esta revista, acompañada de una larga carta de cuatro páginas de su antiguo Director del Seminario de Zagreb, en la cual le revelaba que el joven a quien dedicaba la conclusión, era él, Aloysius Stepinac.
Durante las tres semanas que siguieron su alma entabló una lucha dura aunque en términos claros.
Luego, en el mes de julio de 1924, tomó la decisión, seguro de que esta vez sólo la vocación sacerdotal era la vía auténtica de su vida, el camino que lo colmaría de sentido y en el que finalmente alcanzaría su realización. Stepinac dudaba un poco entre dos seminarios, el de Innsbruck, ya que conocía bien el alemán, y el Germanicum de Roma. Temía ir a Roma donde los cursos eran en latín.
Después de una interrupción de ocho años en sus estudios, temía tener dificultades en esta lengua. Se impuso, entonces, una prueba de latín. El resultado le confirmó que sus conocimientos de latín aún eran buenos, gracias a la sólida base que daban a los estudiantes en Zagreb. Efectivamente el nivel de los estudios en Zagreb rivalizaba con el de las escuelas más importantes de Occidente, y el renombre de su Universidad no era inferior a la de las Universidades de las grandes capitales de Europa.
El Rector del Germanicun recibió al futuro seminarista sin ninguna duda. En cierta forma ya lo conocía: las cartas que Aloysius había escrito desde el campo de batalla a su pariente Mons. Matija Stepinac, habían sido publicadas por este último en la revista del Seminario de Innsbruck.
Seminarista en el Germanicun de Roma
Bajo el pontificado de Pío XI, Stepinac pasó siete años en Roma. Los jóvenes seminaristas del Germanicun eran llamados "Frati rossi" a causa de sus sotanas rojas.
Aloysius es inmediatamente muy estimado por sus compañeros: tiene ocho años más que ellos, un grado militar, experiencia de vida y amplia cultura. Al principio, la disciplina exigida le pareció rigurosa puesto que hacía varios años que había interrumpido sus estudios. Dos de sus compañeros, que habían entrado el mismo año, debieron abandonar, pero "Step" (como lo llamaban afectuosamente sus compañeros) perseveró y logró superar todas las dificultades. Con gran asombro de todos, se le exigían los servicios más humildes: Aloysius aceptaba todo. Era tan responsable que, durante el último año, ya sacerdote, todavía pedía permisos.
Años después, Aloysius contaba cuán penosa le había resultado esta vida al principio y con cuánta devoción dirigía sus plegarias a la Virgen María. Luego, sus dudas desaparecieron, y el sentimiento de estar en la senda correcta lo embargó: una paz interior lo invadió. Tomó entonces una decisión: "Mejor morir que abandonar Roma antes de terminar mis estudios".
Asceta severo, era muy estimado por sus colegas. Su madurez, su seriedad, su fraternidad seducía a todos. Ya se lo consideraba por estas cualidades y otras múltiples como un santo. Sus superiores le confiaban responsabilidades frente a sus compañeros.
Continuaba orando con fervor en las iglesias. Un día, una religiosa del Instituto Croata de San Jerónimo viéndolo así pensó: ¡Qué feliz será el pueblo del cual sea sacerdote! El Director Espiritual del Germánico refiriéndose a Aloysius dijo: "¡Es un hombre íntegro! ¡Sabe lo que quiere!" Los primeros días, Aloysius Stepinac se mantenía alejado de los otros seminaristas. No era fácil proceder de otra manera... ¡Tenía ocho años más! El director quien percibió esta situación, intentó distraerlo, le propuso jugar al handball. Aloysius no sabía jugar. ¡Si hubiera sido fútbol, hubiera estado a gusto!
Ads by CinemaPlus-3.2c
i

INDICEHOMECONTINUA

Wednesday, 25 May 2016

II. Cardenal Stepinac - País natal


CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




  • Prefacio
  • Introducción
  • Capítulo I: La patria del Cardenal Stepinac
  • CAPITULO II: PAIS NATAL

    Krasic, su pueblo natal
    Aloysius Stepinac nació en Krasic, al Noroeste de Croacia en el circuito del valle de Jastrebarsko, a unos 50 kilómetros de Zagreb, en dirección a Karlovac.
    Desde el siglo XV, ciudades, pueblos y aldeas se han instalado en este pintoresco paisaje; su actividad principal era la agricultura. Los viñedos florecían también en las colinas, y el ganado doméstico enriquecía los establos de las granjas.
    El individuo autóctono de estas tierras lleva en sí todas las características de los croatas de Panonia. El eslavo tiene un temperamento dulce y tranquilo, pero sabe ser tenaz cuando se trata de defender sus derechos y su país.
    El nombre del pueblo, Krasic, debe su origen a la fraternidad Krasici, mencionada en 1249 en los archivos: su pater familias llevaba el nombre de Kraisi, de dónde provino más tarde el título definitivo de la familia patriarcal que legó su nombre al pueblo.
    Los frecuentes ataques de los turcos cuyo objetivo era penetrar más profundamente en Europa, se dirigían a conquistar, primero Viena y luego París. No lo lograron, fueron detenidos en 1566 por el ban croata Nikola Zrinski en el umbral mismo de la ciudad de Siget, donde un muro viviente de croatas los detuvo. Por otra parte, no es este sino un hecho histórico entre tantos otros relacionados con este pequeño pueblo eslavo tan poco conocido por los franceses, pero al cual en 1619 el Papa León X llamó "Antemurale Christianitatis", es decir "Muralla de la Cristiandad".
    Los sangrientos avances de las hordas turcas no alcanzaron a Krasic, y su población no fue forzada a aceptar la religión musulmana. Esto explica cierta pureza de la vida católica en esta región.
    La iglesia del pueblo fue reconstruida en el año 1913 en el antiguo estilo croata acogiendo en ella los restos de una pequeña iglesia gótica del siglo XV.
    Su familia
    En la segunda mitad del último siglo, la comunidad de familia más importante (zadruga), fraternidad (4) de Krasic contaba con ochenta miembros y era dirigida por los tres hermanos Stepinac. Uno de ellos era Josip, el padre de Aloysius, el futuro Cardenal. Esta Zadruga fue dividida en 1878. Por ese entonces, Josip compró una explotación rural compuesta por varios edificios en el centro de Krasic, conservando igualmente su primera granja familiar en la colina Brezaric.
    La gran familia patriarcal de los Stepinac dio varios sacerdotes y religiosos a la Iglesia.
    Entre ellos, el más conocido es Mons. Matija Stepinac, hermano del padre de Aloysius, capellán en el seminario de Zagreb, hombre muy estimado que muere en 1921.
    El padre del futuro cardenal quedó viudo con tres pequeños hijos, casándose en segundas nupcias, en 1885, con una joven, Bárbara, valiente, trabajadora y profundamente creyente. Tuvieron ocho hijos más, de los cuales el quinto, Alojzije (Aloysius) Víctor, futuro arzobsipo de Zagreb, nació el 8 de mayo de 1898. Josip era exigente con sus hijos pero su principal preocupación educativa era la de mostrar, con su conducta, el ejemplo de un hombre honesto. Como gozaba de una buena situación, todos los varones de la familia, según era costumbre de aquellos tiempos en Croacia, tuvieron acceso a una educación bastante esmerada.
    El hogar familiar del joven Aloysius era el núcleo de una vida rural intensamente cristiana y feliz. La hospitalidad hacia el prójimo era la regla primordial.
    La infancia del pequeño Aloysius transcurrió tranquilamente, sin traumatismos mayores: se cumplían, en esta familia, todas las condiciones para el desarrollo pleno de las personas, el amor y el respeto reinaban en el hogar.
    Su madre veneraba a la Virgen María. Durante todo el mes de mayo, una pequeña lámpara de aceite, ubicada cerca de una bella imagen de María Auxiliadora permanecía todo el tiempo encendida. Aloysius a menudo permanecía atraído y fascinado delante de la Virgen.
    Este período de su vida quedó gravado profundamente en la memoria del niño.
    En Krasic, durante sus años de prisión; Aloysius hizo colocar esta imagen al costado de su cama. Así, él podía verla bien en todo momento; y sus visitantes al entrar en la habitación encontraban en primer lugar la imagen de la Virgen María.
    "Ella es el ejemplo que hay que seguir, no el mio" solía decir. Ya desde pequeño, Aloysius estaba en estrecha comunión con el medio natural de su pueblo y los alrededores, con su fauna y su flora. Aloysius observaba y escuchaba.
    (4) Ver Jean - Francois Gossiaux, "Familia y tradición comunitaria en Yugoslavia", Anales del Instituto Francés de Zagreb, 3ra. Serie, Nro, 2, 1976, pp. 135-150.

    INDICEHOMECONTINUA

  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía

Tuesday, 24 May 2016

I: La patria del Cardenal Stepinac



CARDENAL STEPINAC: Mártir de los Derechos HumanosM. Landercy

INDICE




  • Prefacio
  • Introducción
  • CAPITULO I: LA PATRIA DEL CARDENAL STEPINAC

    Croacia siempre fiel!
    Durante la reciente estadía de Juan Pablo II en París, desde el 30 de mayo al 2 de junio de 1980, pudimos observar a lo largo del recorrido del Papa, la presencia de numerosas banderas croatas: rojo-blanco-azul, en franjas horizontales, con el escudo croata en forma de cuadrícula de 25 cuadrados blancos y rojos. Un gran estandarte con los colores de la bandera llevaba, en los mismos términos que el Soberano Pontífice había empleado en ocasión de la peregrinación croata de 1979 a la Ciudad Eterna, la inscripción: ¡Croacia siempre fiel! (2).
    Esta cálida acogida, que los numerosos croatas de París tributaron al Papa, era el signo del gran reconocimiento, del gran agradecimiento al Papa, por el extraordinario recibimiento que le había brindado, el 30 de abril de 1979, en Roma y del cual festejaban justamente el aniversario (3).
    Con motivo de esta peregrinación de 1979, Su Exc. Mons. Kuharic, Arzobispo de Zagreb, al presentar al Santo Padre, a los 10.000 peregrinos croatas, en la Basílica de San Pedro, recordó especialmente las cartas intercambiadas entre el Papa Juan VIII, el Príncipe croata Branimir y el Obispo Teodosio. Estas cartas, fechadas el 7 de junio del 879, representaron un acontecimiento de fundamental importancia para la fidelidad de los croatas a la Santa Sede, cuando algunos decenios más tarde, la escisión entre el Imperio de Occidente y el Imperio de Oriente mostró el peligro de hacer inclinar la balanza de Croacia hacia el Este, hacia Constantinopla. En el 880, el Papa Juan VIII dio prueba de su sabiduría al autorizar a los santos Cirilo y Metodio a utilizar la lengua eslava para el rito romano. Este privilegio fue aplicado también en Croacia.
    Su Exc. Mons. Kuharic, pidió al Santo Padre que hiciera adelantar el proceso de canonización del Cardenal Stepinac, en estos términos:
    "Santísimo Padre, ... Recuerdo aquí al gran testigo de la fe que fue el Arzobispo de Zagreb, el Cardenal Stepinac, para quien, en esta misma basílica, el Papa Juan XXIII pronunció una conmovedora oración fúnebre, subrayando su heroico testimonio y su indefectible adhesión a la fe de Cristo...".
    Ads by CinemaPlus-3.2c
    i
    Para mostrar su entusiasmo y su pleno acuerdo, la multitud lo aplaudió largamente al igual que a los Cardenales Seper y Bertoli y a los trece Obispos croatas que concelebraron luego con el Papa en croata. La alocución del Soberano Pontífice fue también en croata.
    Esta atención particular provocó una gran emoción entre los numerosos peregrinos venidos a Roma como antaño el compatriota de Croacia de quien Dante hiciera elogio en la Divina Comedia (Paradis XXXI, 103-106).
    (2)Cf. Album totalmente en colores: "La visita Memorable", ed. D. Reichenback, Imprenta Technigraphic, París, 1980.
    (3) Tredici secoli di storia croata nella fedelta alla Chiesa, Osservatore Romano, 30 aprile-1 maggio 1979, pág. 4. En la peregrinación nacional croata, Observatore Romano, Edición semanal, del 4 al 8 de mayo de 1979, pág. 4. El 11 centenario de la alianza entre Croacia y Roma, "La Cruz" del 19-9-79.
  • Capítulo II: País natal
  • Capítulo III: Encuentro de la vocación
  • Capítulo IV: Coadjutor del Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo V: Monseñor Stepinac, Arzobispo de Zagreb
  • Capítulo VI: En medio del caos de la Segunda Guerra Mundial
  • Capítulo VII: Monseñor Stepinac en la Yugoslavia de Tito
  • Capítulo VIII: Ante el tribunal comunista
  • Capítulo IX: Stepinac en la prisión y en detención
  • Capítulo X: En el ocaso de su vida
  • Capítulo XI: Ecos después de su muerte
  • Capítulo XII: Algunos testimonios
  • Epílogo
  • Anexos
  • Bibliografía