Saturday, 7 January 2012

Croacia y la crisis total de Yugoslavia (1964)

Croacia y la crisis total de Yugoslavia

Jure Petricevic, Brugg, Suiza

Studia Croatica, Año V, Buenos Aires, 1964, N° 14-15

Los problemas vitales del pueblo croata se presentaron raras veces en su tormentoso pasado en forma tan grave como hoy. La privación y la lesión de los derechos fundamentales del hombre, opresión y humillación nacional, míseras condiciones de la vida e injusticias sociales, sumadas al éxodo en masa al término de la segunda guerra mundial y a la tragedia de Bleiburg en mayo de 1945, más sucesivas y recientes olas de refugiados revisten tal carácter que, sin exagerar, cabe afirmar que la situación de Croacia nunca fue tan difícil como ahora. El hecho de que haya decenas de miles de exiliados de Croacia testimonia cuán difíciles son los tiempos de su patria, igual como los de las demás naciones oprimidas, aparte sus características específicas.

I. La crisis política

Croacia despojada de los derechos humanos y nacionales fundamentales

Lo que caracteriza en primer lugar la situación de los croatas en Yugoslavia es la privación y la vulneración de los derechos humanos fundamentales. Yugoslavia, como miembro de las Naciones Unidas, se comprometió a respetar la Declaración universal de los derechos del hombre, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1º de diciembre de 1948, y luego constantemente invocada por los pueblos cautivos y las clases oprimidas en diferentes Estados. Su promulgación facilitó mucho la liberación de los pueblos afro-asiáticos. Junto con esta declaración universal, quince naciones democráticas europeas suscribieron el 28/XI/1950 una Convención sobre la protección de los fundamentales derechos y libertades del hombre, con un protocolo especial, asumiendo la obligación formal de defender y proteger dichos derechos y libertades, lo que no es el caso de los demás Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas. La Yugoslavia comunista, en su propaganda a favor de los pueblos coloniales, no deja de subrayar los derechos fundamentales del hombre como la norma para la organización estatal y social, pero dentro de sus fronteras pisotea sistemática y brutalmente esos mismos derechos. De modo que en Croacia no hay libertad de opinión, de reunión, de prensa ni de asociación. No se permiten libres organizaciones políticas, gremiales o profesionales. Los croatas no pueden en su propia patria abogar por su causa. El derecho de autodeterminación nacional del pueblo croata y de los demás pueblos está avasallado en la forma más violenta. Una minoría insignificante ejerce el terror sobre la abrumadora mayoría del pueblo.

Cierto alivio de la presión y el terror por parte de la policía secreta (UDBA), debido al establecimiento de más estrechos lazos económicos con el Occidente en los últimos diez años, no alteró el carácter esencial del régimen policial y dictatorial de la Yugoslavia comunista. La situación del pueblo croata como nación es trágica y la situación de cada croata es muy precaria. Croacia, en 1945, igual que en 1918, fue incorporada por fuerza a Yugoslavia. El pueblo no puede decidir libremente acerca del destino de su país y determinar el marco del Estado en que quiere vivir. No puede elegir libremente a sus representantes y gobernar a su país, ni representarlo en el exterior. Bajo los slogans de la fraternidad y la unidad el pueblo croata fue sometido dos veces a Serbia. Belgrado decide sobre todos los problemas vitales del pueblo croata. Se declara como crimen la mera postulación de la autodeterminación del pueblo o de una crítica contra la Yugoslavia de preguerra. Hoy como antes Yugoslavia es considerada como Serbia engrandecida por el grupo gobernante que impone la serbización de los demás pueblos, nombra a varios serbios en relación desproporcional en los puestos clave del aparato estatal y económico, puebla con serbios las regiones croatas y de otros pueblos.

La explotación económica de las partes no serbias se refleja particularmente en la relegación y el descuido de la industria croata, de las costas adriáticas croatas, de los importantes puertos de Croacia, de ferrocarriles y caminos, forzando la construcción del puerto montenegrino de Bar, del ferrocarril Belgrado-Bar, etc. Todo ello acrecienta el descontento en Croacia, creando una situación erizada de peligros, grávida de consecuencias trágicas. Debe agregarse también la radicación masiva de serbios, sobre todo en la zona marítima de Croacia, lo que es una provocación directa a los croatas. Belgrado aplica gradualmente idénticos métodos en Eslovenia, donde va en aumento el descontento popular contra Serbia, y la idea de un Estado esloveno libre y de la amistad esloveno-croata gana cada día más adherentes. Si a todo eso se suma que los serbios se apropiaron de Srijem y Voivodina, que arrebataron a Croacia Boka Kotorska, que en Bosnia-Herzegovina la minoría serbia frente a la mayoría de musulmanes y católicos croatas está reforzando sus posiciones con el propósito de ponerla bajo la tutela de Serbia, se comprende entonces que el descontento de los croatas contra el granserbismo y Yugoslavia acrezca rápidamente.

La política comunista de la fraternidad y la unidad de los pueblos de Yugoslavia entra en la nueva fase crítica

Lo reconocen hoy en forma abierta incluso los jerarcas comunistas que hasta hace poco afirmaban que el problema nacional de Yugoslavia está solucionado y definitivamente fuera del orden del día. Pero desde 1962, los dirigentes comunistas, bajo la presión de las tensiones internas y crecientes contrastes entre los serbios y los demás pueblos, se ven obligados a debatir sistemática y públicamente el problema nacional no solucionado en el conglomerado multinacional de Yugoslavia. Dada la delicadeza y la magnitud de este problema, casi siempre se anticipaba Tito a definir la posición oficial. A principios de 1964, formuló declaraciones sobre la crisis de las relaciones nacionales, en forma abierta y por primera vez, el Dr. Vladimir Bakaric, dirigente comunista número uno en la llamada República Socialista de Croacia. La declaración de Bakaric causa doble sensación: 1) Bakaric en la última guerra sucedió a Hebrang como la figura más saliente en el Partido Comunista Croata y aceptó la solución del problema croata en base a la concepción granserbia dentro del marco de Yugoslavia. Hoy Bakaric admite el fracaso de esa línea política. 2) Bakaric no ve la salida del atolladero actual. Por cierto, sigue sustentando la solución en la línea yugoslava, pero al mismo tiempo reconoce el fracaso de semejante concepción. Raras veces ocurre que los comunistas en los debates públicos reconozcan su impotencia, ya que ellos en teoría pueden resolver todas las cuestiones.
 
Artículo completo en: http://www.studiacroatica.org/revistas/014/01408.htm

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